La importancia de la estimulación académica familiar en el desarrollo intelectual infantil.
Profesor y Psicopedagogo: José Enrique Segura Olivares
La formación intelectual de un niño no se circunscribe
exclusivamente al entorno escolar. Desde diversas investigaciones en psicología
educativa y desarrollo infantil, se ha planteado que gran parte del potencial
cognitivo de los pequeños se ve impulsado o limitado por la forma en que la
familia promueve la estimulación académica en el hogar. El objetivo de este
artículo es analizar la idea central de que “la calidad intelectual del niño
depende de la estimulación académica que reciba de la familia”, abordando
cuatro factores clave: la importancia del ambiente, los efectos negativos de la
falta de estimulación, el rol de la familia en la promoción de la lectura y el
imperativo de la motivación auténtica de los padres para lograr un éxito
escolar de regular a excelente. Aspectos que parece obvios para muchos, pero
ahora basados en investigación para corregir distintas opiniones.
El ambiente es esencial.
Un ambiente familiar rico en recursos educativos, en
estímulos conversacionales y en oportunidades de exploración resulta
fundamental para el desarrollo intelectual del niño. Estudios recientes señalan
que el hogar es un espacio donde se establecen las bases de la motivación y el
autoconcepto académico (Silinskas et al., 2020). Además, la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a través de PISA 2015,
encontró una correlación significativa entre el ambiente educativo en el hogar
y la adquisición de competencias en lectura y matemáticas (OCDE, 2016).
“La calidad intelectual de los niños está fuertemente
asociada a la calidad y consistencia de la estimulación que reciben en su
entorno familiar.” (Silinskas et al., 2020)
De esta forma, las familias que fomentan el diálogo, ofrecen
juegos educativos y brindan momentos de aprendizaje activo contribuyen de
manera sustancial al desarrollo de un pensamiento más amplio y analítico.
La falta de estimulación afecta negativamente
En contraposición, cuando falta estimulación académica en el
hogar, la formación escolar del niño se ve afectada, presentándose con
frecuencia un rezago en las habilidades cognitivas y sociales. Un meta-análisis
sobre programas de alfabetización familiar mostró que la escasa participación y
apoyo familiar correlacionan con un menor desempeño en habilidades básicas de
lectura y razonamiento matemático (Van Steensel et al., 2017). La falta de
estímulos apropiados en casa no solo repercute en la motivación del niño para
aprender, sino también en su capacidad de relacionar los contenidos académicos
con la vida cotidiana.
“La brecha de estimulación familiar puede traducirse en
dificultades académicas prolongadas a medida que el niño enfrenta mayores
demandas escolares.” (Van Steensel et al., 2017)
Así pues, este factor no se soluciona únicamente con más
horas de clase o refuerzos puntuales; se requiere una implicación mayor de
parte de las familias, para que el aprendizaje sea continuo y ocurra tanto
dentro como fuera del aula.
Las familias que inspiran a leer facilitan el rumbo
académico
Entre las diversas actividades que las familias pueden
ofrecer, la promoción de la lectura es una de las más relevantes. Numerosos
estudios recientes confirman que la lectura compartida y la disponibilidad de
libros infantiles en el hogar influyen positivamente en el desarrollo de la
comprensión lectora y, en general, en el rendimiento escolar (Kim & Quinn,
2013; Sénéchal & LeFevre, 2002). Asimismo, leer en familia crea un ambiente
propicio para la curiosidad y el aprendizaje, facilitando que los menores desarrollen
hábitos de estudio y un interés genuino por el conocimiento.
“La experiencia directa de los niños con los libros, desde
edades tempranas, mejora sus habilidades de alfabetización y se asocia a un
mejor desempeño académico en áreas como lenguaje y matemáticas.” (Kim &
Quinn, 2013)
Debe existir una motivación auténtica de los padres
La implicación familiar en la educación infantil no debería
basarse únicamente en cumplir con lo mínimo o en una supervisión superficial de
tareas, sino en una motivación auténtica de los padres para involucrarse en el
proceso de aprendizaje de sus hijos. Investigaciones señalan que cuando los
padres participan de manera intrínseca —mostrando interés genuino, dialogando
sobre el contenido escolar y valorando el aprendizaje—, los niños desarrollan
una mayor autoconfianza y persistencia académica (Hoover-Dempsey & Sandler,
1997; Silinskas et al., 2020).
“La motivación auténtica de los padres, expresada en
acciones concretas y actitudes positivas, es un factor mediador del rendimiento
académico de los niños.” (Silinskas et al., 2020)
Esta motivación genuina se traduce en una participación
activa de los padres en reuniones escolares, en la búsqueda de estrategias para
apoyar las áreas débiles y en el reconocimiento de los logros de sus hijos, por
pequeños que sean.
Conclusión
De manera muy breve este texto ha mostrado que la
estimulación académica proveída por la familia es determinante en el desarrollo
intelectual de los niños. Un ambiente familiar enriquecido, la prevención de la
falta de estímulos, la promoción de la lectura y la motivación auténtica de los
padres son componentes esenciales para un desempeño escolar que oscile de
“regular a excelente”. Cuando estos elementos se integran de manera coherente,
el niño no solo obtiene buenas calificaciones, sino que desarrolla habilidades
cognitivas, afectivas y sociales que lo preparan para enfrentar con éxito los
retos futuros. En definitiva, la educación y el crecimiento intelectual de un
niño son fruto tanto del esfuerzo escolar como de un acompañamiento familiar
genuino y permanente.
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