Las sustancias ilícitas representan una grave amenaza para el desarrollo cerebral de los adolescentes. Durante esta etapa, incluso hasta 21 o mas años, el cerebro sigue en formación al igual que huesos y músculos, y su exposición a drogas como el alcohol, la marihuana y otras sustancias puede afectar la memoria, la toma de decisiones y el control de impulsos para toda la vida. Además, el consumo de estas sustancias puede llevar a trastornos emocionales y a una mayor predisposición a enfermedades mentales. Decisiones, lesiones, enfermedades, cicatrices y delitos, pueden destruir una vida antes de apenas empezar.
Las drogas solo alteran las cantidades y equilibrio hormonal para sentirse bien de momento. Cuando hay buena estimulación verbal y acompañamiento en casa, no se necesitan las drogas para lograr lo mismo. Cuando un joven se siente valorado, escuchado y útil en su familia, desarrolla una autoestima más fuerte y una mayor resistencia ante las influencias negativas. El elogio y el reconocimiento por sus esfuerzos en el hogar y en la escuela refuerzan su sentido de pertenencia y responsabilidad, disminuyendo así la probabilidad de buscar validación en grupos poco recomendables.
Estar horas en lugares de alto riesgo o con personas que consumen sustancias ilícitas incrementa la posibilidad de caer en hábitos dañinos. Es fundamental que los padres supervisen las actividades de sus hijos, fomenten amistades saludables y establezcan límites claros sobre horarios y lugares de reunión para reducir el riesgo de exposición a situaciones peligrosas. Es responsabilidad económica y legal de los padres. Si tu hijo no lo comprende, explícale brevemente, sino esta preparado para entenderlo, menos para ir a correr el riesgo.
La educación es un derecho y una responsabilidad tanto para los adolescentes como para sus padres. Es obligación legal de los padres asegurarse de que sus hijos asistan al colegio y cumplir con sus deberes académicos. La falta de educación puede tener repercusiones patrimoniales y legales para los responsables del menor, y este descuido parece ser un aliado para acercarse a las drogas. El estudio proporciona conocimientos y es una herramienta clave para alejar a los jóvenes de ambientes que promuevan el consumo de drogas. Si esta ocupado haciendo sus responsabilidades, y recibe su recompensa de "Bien hecho y algún premio" no necesitará eso de fuentes peligrosas.
Para prevenir el consumo de drogas y ayudarles a salir de esta problemática, se debe fomentar actividades como cursos de idiomas, deporte, arte o caminatas familiares. La educación temprana sobre los efectos nocivos de las drogas, el refuerzo de valores positivos y el establecimiento de reglas claras dentro del hogar son estrategias efectivas. Es necesario a veces una ayuda profesional en casos de adicción para la recuperación y el bienestar del joven.
Saludos del profesor y Psicopedagogo Enrique Segura.

