lunes, 10 de octubre de 2016

El regalo mas grande. dedicada a mi hija.

El regalo más grande.
Es la fuerza gravitatoria que mantiene el equilibrio de las cosas en mi mundo.
Empuja estrellas en mis sueños y las hace llegar a mis manos. Con una cuerda de oro arrastra planetas llenos de paraísos y me los trae a mi patio. Pone a bailar a mí alrededor las galaxias las tardes felices y remolinos de polvo cósmico que brilla convirtiendo en días todas las noches de mi vida. Por eso mi alma gira en su rededor  inevitablemente como se acomodan los planetas en torno al sol. Esa es mi niña, mi hija, mi ángel. Es el regalo más grande.

Es la alegría, la dicha, el júbilo.  Las mejores rizas y tardes felices las eh dibujado en su cuaderno de niña. Porque es mi niña. Aunque de camino a casa, desde los campos ásperos de la jornada haya piedras filosas y malas intenciones, ella desborona toda maldad y convierte en pan dulce las piedras del camino. Hace sonreír a los sauces llorones y cosechar carcajadas de alegría a los vecinos, hace cantar como locos a manadas de pericos y por las noches alegra la casa con su cara contenta.  La sonrisa de mi pequeña, es el regalo más grande. 

Es la creatividad que diseña mis sueños.
Todas las cosas que  valen la pena en mi mundo, se han dibujado con sus lápices de colores. Por ella dibujo tardes y jornadas y  profesiones y mi casa. Por ella afino las cuerdas de mi alma y arreglo el patio, pinto el techo y siembro flores. Por ella aprendí a contar cuentos inimaginables. Por ella cerca de su cabecera de niña, muchas historias nacieron de mi boca. Pero ella las sembró con su vocecita de niña que decía, papa, cuéntame un cuento de mariposas y hormigas. De pájaros y lunas, de nieve y pingüinos, de ángeles escondidos.  Este y cientos de otros poemas no hubieran nacido sino es por ella, mi niña, mi regalo más grande.

Es la reina de los libros y del pensamiento.
Miles de páginas de cientos de libros, enriquecen mi vida, porque ella así lo ha querido. Y ella lo ha superado con creces. No conozco otro ser, que con sus años de niña, y con su pelo colocho, haya recorrido el mundo a través de tantas páginas. Ha recorrido tierras lejanas y tiempos sin fecha. La historia, la aventura, los sueños y todas las cosas que te puedas imaginar.  Por todo el universo y todas las situaciones sus ojitos negros han puesto su alma y soñado con los más grandes soñadores de la historia. Ella me ha llevado a soñar como ellos, que todo es posible. En  la biblioteca de mi vida ella  es mi regalo más grande.

Ella es mi niña, la que cumple 15 años de andar como el pájaro de fuego alumbrando y haciendo brotar las ramitas y la hierba. Pintando de vida y flores el valle y la montaña. Haciendo brillar el sol y llover el cielo. Ella ya no es más una niña, pero lo ha logrado todo. Por eso ha cumplido su misión infantil y se inicia como sacerdotisa, en muchacha, en princesa grande y en dueña de sus jardines. Hace 15 años que la vi, y de una vez me convertí en su esclavo, en  un hombre con ganas de ser héroe. Para salvarla de las fieras y de las caras enojadas, de la lluvia, de los relámpagos y de los monstruos de la noche. He labrado con mis manos ásperas el suelo duro y arrancado malezas, he espantado los pájaros negros y regados agua fresca para que sus sueños salten a la vida como plantitas de maíz en la finca de papa. He querido ser digno de merecer ese, mi mejor regalo, que es mi hija, la quinceañera.

Yo quisiera, y le pido al universo,  y lo elijo así, que la trayectoria de su vida, sea más grande que la mía. Que los ángeles la cuiden, para que su pie no tropiece.  Que la noche le alumbre con luciérnagas y lunas llenas su sendero. Por las mañanas que su casa sea un espacio de paz y rizas, tortillas calientes y cartera prospera. Que por las tardes haya muchos amigos sanos, alegres, inteligentes y llenos de esperanza.  Que al anochecer de cada día haya sosiego en su mundo bonito, que pueda haber dibujado su día a voluntad y las sorpresas del universo sean tesoros como perlas preciosas y  aplausos de las amigas. Que por la noche su almohada escuche el eco de mis cuentos de niña, que sus sueños sean lucidos y pueda ser la héroe de su mundo interior. Que su vida sea eterna, radiante, y que la vida, que es DIOS, respire en su alma bonita el  aliento jovial. Que siga siendo mi regalo más grande.


jueves, 6 de octubre de 2016

Misteriosa y bella


Misteriosa y bella.

No sé lo que piensa, pero los bosques temen su tristeza, porque oscurece el día y entumece la noche. No  sé lo que piensa, pero los ríos se paralizan cuando le mira ensimismada sentadita en una piedra  para no turbar sus cavilaciones. No sé lo que piensa, pero  todas las flores del jardín se abren hasta desprender casi sus pétalos, cada vez que ella va en silencio, para escuchar sus sueños callados.  No sé lo que piensa pero mis poesías a veces se deshilachan como hilos viejos estirados al solo intentar  pensar lo que piensa.  No sé lo que piensa, pero me da miedo, saber que entre ceja y ceja, ella puede destrozar los míos, ella puede desatar el nudo de los collares de Dios y dejar caer las perlas una a una para adornar donde camina.
Tenía el cabello claro y muy largo, como cataratas que caen directamente del cielo. Jugar con esos cabellos, igual de intrépido que nadar en esas posas turbulentas. Peligro de ahogarse en la profundidad de sus remolinos. Solo acariciar uno de sus hilos, es conectarse con los hilos del alma que conectan la mía con el alma del cielo a través de las cataratas.
Tiene la piel blanca como un desierto de harina lista para hacer  frondosos panes y alimentar a todos los pobres del mundo. Blanca y bella, abundante en amor y generosidad,  su piel que siendo clara pude cegar pupilas solo al ver el reflejo del sol en su cara. Sus manos blancas que alimentan a todos los pobres del mundo.
Su voz, el eco de la creación, el efecto deseado del ave del paraíso, el abrir su boca  no solo brotan palabras sino colores, esperanza y  un amor que desborona las piedras. Las ondas de su vos en las mañanas cuando sale a la pulpería, y dice hola, como invocando los duendes bajo los troncos viejos que son las vecinas chismosas.  Esa vos, se escabulle por entre las rendijas de las casas, suaviza las almas duras, las caras duras, las armaduras. Desborona las piedras de la orilla del camino.
Esos ojos claros infinitos, si te miran tres segundos, inevitablemente te desgajas como un cedro viejo al sol. Como una semilla del gavilán a medio día de verano. Porque esos ojos claros queman los pecados a la buena o a la mala. Te penetran si eres digno de una mirada, te envenenan implacablemente hasta caer a sus pies como un esclavo, como un siervo que puede caminar descalzo por las brasas hipnotizado, volar, llorar, morirse de risa o del fuego del mismo infierno.  O desgajar su alma y abrirla como una vieja tabla de cedro al sol del día.
Es tan bella que te sientes poco y todo. Una tarde caminando por el bosque, abríase paso las ramas  y las malezas. Los hombres del pueblo como ratas al  sonido de una flauta, se perdieron en la noche, escuchando su voz como quien busca la olla de oro al final del arco iris, las sirenas de un mar lejano,  sus pies descalzos se rajaban como tablas viejas de cedro entre las piedras del bosque, dejaban tejidos de piel en las ramas, desesperados por encontrarla. Y nunca volvieron.
 Pero ella no estaba allí, estaba en cada flor del bosque y en cada sonido de grillo. Estaba en la serenata que canta el viento con las hojas y las aves en la noche. Estaba en la luna mirando hacia abajo y en el reflejo de la misma en la posa del río mirando hacia el cielo. Estaba en las semillas a punto de nacer bajo las hojas húmedas y en las flores a punto de abrirse al amanecer de esa noche negra.
 Ninguno de ellos volvió. Solamente quien se sentó a escuchar el silencio del agua,  a ver los colores de la oscuridad del bosque de su tristeza. Solamente quien subió por las cataratas de su pelo hasta el cielo al meterse en sus sueños callados.

Solamente pudo atisbarla, quien se atrevió a descubrir su belleza en las piedritas del camino y en la paz de su blanca piel generosa Solamente quien convertido en amor, pudo alimentar todas las bocas del mundo. Satisfecho de no buscarla, de solo esperarla, de solo convertirse como el río en mar, como poema en los sueños de la bella misteriosa.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Lección del Río #28 La música


La música.
El ser humano es un cuerpo musical.  Todo en el universo es una vibración, por eso nuestro cuerpo resuena y se mueve involuntariamente cuando escuchamos la música.
Nunca podremos olvidar en nuestro cerebro primitivo cuando en las costas el sonido de las olas del mar chocaba contra las rocas de la costa y nos tiraron a la aventura de la vida.  La música de los insectos, la música de las estrellas. La música del eco del big bang aun es el fondo de todos los sonidos.
 La música es una inspiración indiscutible. Todo vibra incesantemente desde los átomos hasta el eco del universo es un latir sin parar, por eso el corazón no para. El organismo humano es la manifestación de la perfección y evolución de la música. Nosotros no inventamos la música, solo descubrimos algunas de sus aplicaciones.
Los instrumentos musicales son una evolución de las rocas, y una imitación de el cascanueces de las serpientes, una imitación DE el retruenas de los rayos, de las olas y de los átomos. Ahora la música manifiesta las emociones, no aleves, las emociones crean música. Pero es más cierto que las emociones son el resultado de las vibraciones externas. También emanamos vibraciones alrededor de acuerdo a nuestro estado emocional.
La música te pone feliz, la música te pone triste, la música es indiscutiblemente, la mejor herramienta para hipnotizar una grupo de personas, solo recuerda la última vez que estuviste en un concierto y no pudiste parar de gritar. NO aguantaste la emoción de la espera de tu cantante. Y no era por el cantante, era por la música que él representa. La música se mete desde los órganos blandos hasta el tuétano.

La música marca el ritmo del corazón. Aquella vez que estuviste escuchando una canción s con un ser querido, y luego pasaron muchos años. Que pasaron y cada vez que escuchas esta canción te recuerda inevitablemente ese momento.

sábado, 6 de febrero de 2016

Un día con tigo


No son nubes amor
Son mis  sueños blancos que vuelan sobre tu cielo,
No es arcoíris cielo mío
Son pétalos de flores que he mandado a cubrir tu casa.

Amor de madrugada, en el silencio solo roto por mil grillos.
Amor de la mañana, despertado por el sol, sobre tu mejilla donde está mi beso.
Amor de medio día, donde el ritual de la tierra y el sol, nos une con energía.
Amor de sábado por la tarde, un helado, un anillo, y la envidia de mis amigos.

Amor del anochecer, volcán de fuego y aurora, silencio, paz  y sexo.

Nuestro momento.

Caricias del otoño,  pétalos de rosa y cerezo en el aire mecían tu mirada
Como cunitas de luna, caen desde el aire, de un lado a otro pintando tu piel
Así  por las noches una ilusión se balancea juguetona ente mi sueño y el tuyo
Trémula mi boca  en el milímetro próximo de tu beso en el aire,
El reflejo de tu sombra clara en mis ojos que respiro  me inunda de dicha.
La noche  derrocha de estrellas para hacer brillar tu cara bonita
los grillos cantaban arrancándose la vida en melodías desencadenadas
penetrando cual rayo mi sueño profundo,  gritando tu nombre
tu alma danzando violenta y suave sobre las olas trémulas de mi pozo lleno.
y mil rosas rojas flotan en el aire cual perfume que invade y  llena el espacio nuestro.
Cantaros de miel y risas que se desgajan desde el cielo roto que deja caer luces vivas
Y entretejen como hilos tu cuerpo de hada y mi piel con una capa de pétalos  rojos
El canto de grillos despierta mil rosas, abriendo de cuajo la tierra y tu pecho

a mi cuerpo fogoso y al sol, y a la vida.. Cual mil garzas blancas sobre un potrero, tú  sobre mi.

Mojados de amor


Como el aguacero, llegué mojado a tu puerta.
Con paz, seguro y con una flor desojada,
Con paz, dulzura tu abriste tu alma
Estabas igual que yo, alegre y enamorada.

Extendida en la planicie del amanecer, mi alma desnuda
Desnuda en la sabana de mi cama, tu blanco cuerpo.
El cielo lloraba a poquitos, aguas limpias de color
Tu silueta, la ventana, el arcoíris detrás del amor.

Hay un silencio bonito, no tienes que decirlo
Mi pensamiento callado, tus labios quietos
Solo escuchamos el agua, tu resuello sereno.
Mi pecho retumba, sintiendo tus besos.

Por la calle de piedra el sol se levanta,
La tarde tranquila, y el hambre, y la risa
Sin prisa y sin pena, volvimos a amarnos
De nuevo la noche, silencio y nosotros.

Solos nosotros

El tiempo es mi aliado

El tiempo es mi aliado
Y una vez aprendí entre páginas y tardes anaranjadas
Que la paciencia infinita logra resultados instantáneos.

El tiempo es mi aliado
Y entre las piedras de una quebrada, y el agua en los tobillos
Vi pasar mi vida, como un hilo de nubes, océanos y ríos.

El tiempo es mi aliado
Y una mañana de sol, en la finca de mi padre, pensé de repente
El aire y el viento, la tierra la luz, es Dios, aquí en mi mente.

El tiempo es mi aliado.
Puedo oler perfumes, de mi novia, de las flores de la primavera
Y darme cuenta que la vida, en es un alma con alas y es eterna.

El tiempo es mi aliado.
En la sonrisa de los recreos de la escuela, y la mirada de mi abuelo
Veo la paz, la  belleza veo la luz, veo la dicha el amor y el cielo.

El tiempo es mi aliado.
Porque he visto flores,  crecer semillas, convertirse en árboles y bosques
Y allí mismo mi alma soñar, mi piel sudar y  saborear  sus flores.

El tiempo es mi aliado
Porque he llorado por el pecho de mi madre y  el beso de una ser amado
Y he visto hincharse de gozo mi corazón, sabiendo que el tiempo es mi aliado.