Como
el aguacero, llegué mojado a tu puerta.
Con
paz, seguro y con una flor desojada,
Con
paz, dulzura tu abriste tu alma
Estabas
igual que yo, alegre y enamorada.
Extendida
en la planicie del amanecer, mi alma desnuda
Desnuda
en la sabana de mi cama, tu blanco cuerpo.
El
cielo lloraba a poquitos, aguas limpias de color
Tu
silueta, la ventana, el arcoíris detrás del amor.
Hay
un silencio bonito, no tienes que decirlo
Mi
pensamiento callado, tus labios quietos
Solo
escuchamos el agua, tu resuello sereno.
Mi
pecho retumba, sintiendo tus besos.
Por
la calle de piedra el sol se levanta,
La
tarde tranquila, y el hambre, y la risa
Sin
prisa y sin pena, volvimos a amarnos
De
nuevo la noche, silencio y nosotros.
Solos nosotros

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