Las aguas son el símbolo de las emociones.
Tranquilas como una posa de aguas cristalinas
Aceleradas como las cascadas, o el río en la vertiente.
Miles de formas toma le agua conforme va pasando por las irregularidades del cauce entre las rocas y peñascos. La fluidez del líquido le permite tomar la forma de la situación.
Pero ante todo, cambiar y seguir. No quedarse allí, no se devuelve, y cada ves conforme el río va madurando le da estabilidad y tranquilad en sus emociones. Si te fijas como va creciendo el arrollo desde un pequeño chorrito hasta ser una desembocadura, así van serenándose sus aguas y aumentando su poder aunque parezca mas lento.
Cómo nos damos cuenta que témenos alma si no a través de las emociones. Cómo saber si hay mar, si no a través del río que fluye en un ciclo infinito, mar, aire, suelo y río. Así el alma, el cuerpo la mente. Estas se conectan solo de una forma y son las emociones.
Mira mis aguas, me dijo esa tarde el río, disfruta tus emociones siempre al máximo, Llora cuando debes llorar, ríe a carcajadas cuando corresponde, húndete en la melancolía y vuela luego con el éxtasis, la euforia y maneja tus pensamientos para darles una fluidez líquida y no dañes a nadie. Si tienes miedo, déjalo también pasar, luego te darás cuenta que tu flexibilidad y persistencia, que tu conexión con el mar, conciente del flujo de tu alma incesante tendrás un sentimiento de fondo que te hará sentir invencible.
viernes, 3 de septiembre de 2010
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