viernes, 23 de julio de 2010

Vivir un día completo.

Vivir un día completo.

Desperté y el viento me trajo un día fresco, aires de muchas partes con buenas noticias.
Desperté y había un sol para todos, iluminando la tierra y las mentes que abrían las ventanas.
Desperté y escuche cantos de aves, de mujeres, niños y hombres elogiando la belleza.
Desperté y detrás de la montaña, venia una lluvia, de abundancia y esperanza renovada.
Desperté y saludé un jardín lleno de flores de todos colores, como los sueños juveniles.

Trabajé durante el día, cultivando buenas noticias para mi familia, amigos y vecinos.
Trabajé en mi jornada abriendo surcos, abriendo puertas, mentes y oportunidades.
Trabajé creando belleza para los niños, mujeres y hombres que elogian la belleza.
Trabaje en la montaña escalando y rompiendo trochas para que pasara la abundancia.
Trabajé sembrando y desmalezando m jardín de colores, y soñé con sus flores.

Dormí y en mi sueño, había un cafetal repleto de granos maduros. ¡Que buena nueva!
Dormí y mi habitación se convirtió en un templo donde los sueños de todos soñaban.
Dormí tranquilo, y había una serenata de cánticos celestiales que cuidaban de todos.
Dormí y viaje con mi alma sobre la montaña y una nube blanca me cobijó del frío.
Dormí y tuve un sueño de colores, de perfumes y sonidos alegres como los niños jugando.

Desperté de un sueño, trabajé para conquistarlo y dormí de nuevo para dar gracias en ese templo por haberlo alcanzado.
Desperté muy fresco y trabaje con tesón por las esperanzas de mi gente, por la lluvia limpia, para crear belleza, y en la tarde antes de dormir, sentarme en las faldas de la montaña a deleitarla.




Enrique Segura

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