sábado, 16 de octubre de 2010

Lección del río # 19


Me imaginaba el ciclo del agua del rio, como un círculo enorme. Como un ciclo pequeño. Y me pasaron por la mente imágenes circulares de todo tipo. Una órbita alrededor del sol, el ciclo de una semana en la agenda, el círculo mensual de una mujer y de la luna. El circulo de esta galaxia en torno al centro de su universo. El ciclo de una vida humana desde el cigoto hasta su etapa reproductiva. Y en un momento todos los ciclos se me parecieron a un gran reloj. Y pensé en la historia del ser humano, como un gran ciclo. Y…



Si la historia del universo se coloca en un círculo, alrededor de la circunferencia del reloj, en este momento apenas estaríamos naciendo como especie. En este momento faltan unos instantes para la media noche. Y en ese último instante, han pasado todas las cosas que competen a la cultura humana. Posiblemente pasará, posiblemente en ese instante y en nuestras conciencias se ha creado todo lo demás. Posiblemente en el próximo instante, ya no estaremos acá. La vida es mágica.



Lo que me preocupa es que dentro de un pequeño suspiro del universo, tengamos el atrevimiento de negar el nacimiento de cosas nuevas por el miedo. Me preocupa que dejemos pasar otro instante con el miedo a evolucionar conscientemente y perdamos la oportunidad de zambullirnos en esta sexta dimensión donde otros universos no han nacido. Me preocupa que dejemos este hermoso jardín sin haber cultivado las mejores semillas, sin cosechar los mejores frutos y caminar los más hermosos caminos por pereza o por miedo.



No me gusta el miedo a lo desconocido. Si justamente lo ignorado es el camino a la sabiduría y al potencial de la creación.



Que pasará en el próximo instante si nos quedara poco tiempo. Dejaremos la puerta cerrada a la siguiente generación, o pondremos un rótulo que diga, “hasta aquí llegamos, pero está prohibido el paso porque no se sabe lo que hay mas allá”.



No se qué hacer con mi próximo instante, solo quiero estar vivo. Y no me quiero imaginar que es reloj está llegando a terminar su ciclo, prefiero pensar, porque da igual, que este instante es el primero de una gran vuelta que inicia ahora.



sábado, 9 de octubre de 2010

Lección del río # 18

La vida es inconclusa.

El hecho que tengamos la expectativa de la eternidad, no es más que un síntoma de que todo está como dicen los ticos, “a medio palo” todas las cosas son un trabajo inconcluso.
Eso me di cuenta en la mañana que pasé por mi arrollo favorito y noté que luego del aguacero de ayer, las piedras están acomodadas de formas diferentes. El agua ha moldeado el cauce y parece otro arrollo diferente. Como que está en plena construcción. Observé otras cosas alrededor del mismo, y con paciencia, entendí que las mismas rocas, las plantas que están aquí, este camino, y mi personalidad, no se han dado por concluida.

Recuerdo que el otro día leyendo sobre los grandes personajes, por ejemplo D Vinci , se le criticaba de que casi todas sus obras fueron inconclusas. Y así muchas grandes obras de la humanidad. Se puede decir que nada se ha acabado totalmente. ¡Que mal! O ¡que bien! No sé,
Pero eso abre la esperanza de que la evolución tenga caminos nuevos y espacios donde mejorar su belleza y su complejidad.

No estamos aquí para terminarlo, sino para seguir construyendo. Más bien seguir transformando. Pienso en las moléculas biológicas; las más grandes y complejas que se pueden encontrar. Y veo la vida como la constante transformación de las cosas simples en cosas complejas. De lo plano a la multidimensional, de lo opaco a los colores y de lo escueto a la belleza. De lo preconcebido a la creación. Pienso en la ley de la termodinámica que afirma que todo tiende a desordenarse, y veo la vida como todo lo contrario, como la organización de partículas sueltas en formas complejas y auto reproducibles.

Veo una creación que esta sin terminar. Veo una posibilidad de ser creador.
Y me doy cuenta que tengo la oportunidad de crearme, porque aún estoy sin terminar.
Por eso soy eterno.

Lección del río # 17

¡Libertad, solo quiero libertad!!
Me dije aturdido una tarde mientras corría, casi huyendo de las innumerables actividades de la semana. Las que ya había hecho y las que me faltaba por hacer. Porque tantas responsabilidades a veces me pueden ahogar y no me dan espacio para respirar.

Trotaba y trotaba obligando este lento cuerpo a ir más rápido. A veces el cuerpo es parte de lo que te aprisiona. Y no quería pensar en los compromisos ni en nada de lo que me pasa por la cabeza todo el día. A veces los pensamientos son parte de tu cárcel.

Llegué exhausto al rio, y busque mi piedra favorita para sentarme. Y lo iba a hacer, pero me dije, ¡quédate de pie perezoso!. Y así de pie quería cerrar los ojos para no distraerme con nada, pero no, me dije, ¡mantenlos abiertos perezoso!. Entonces trate de no pensar en nada para estar tranquilo, pero me dije ¡piensa, perezoso! Y así en estado de alerta escuche casi gritar a la rio decir, “la libertad es estar a la expectativa de cada instante como el agua a punto de caer, estar despierto como el agua cantarina de la catarata, en el filo del ahora como el agua de la poza. La libertad es hacer una cosa a la vez como el agua de este río sin gastar energía concentrándose en realidades ficticias que aturden la paz.

¡Libertad no es huir!

Es encontrar tus límites, y conquistarlos. Saltar la maya. Luego, ir más allá hasta encontrar otros, conquistarlos y seguir haciendo más grande tu atmosfera.

Libertad no es huir de ti, es encontrarte.

Libertad no es escapar de tu cuerpo, es gozarlo y vivirlo al máximo.

Libertad no es dejar de pensar, es volar, soñar, conquistar y construir mundos con el pensamiento.

Libertad no es dejar ir el espíritu, es ir con él a todas partes.

lunes, 4 de octubre de 2010

Lección del río # 15

La razón de todo es la apreciación.

Esa tarde, tampoco yo pregunté nada. Me quedé callado porque no quería escuchar nada. Durante la semana había muchas cosas que rondaban mi cabeza y era suficiente de ruidos. Por eso me acerque silenciosamente a sentarme en la roca favorita. Allí traté de no interrumpir el sonido del agua y las chicharras. No trate de escuchar, ni de preguntar, ni de concentrarme en nada. Estaba algo cansado de pensar y poco a poco las aguas se fueron llevando mis cada vez más silenciosos razonamientos.

Algún rato estuve así, no sé cuánto, no me había esforzado por cerrar los ojos ni sentir nada.
En un instante me sentí explotar de dicha por dentro. Los sonidos, los colores y las texturas de todo lo que me rodeaba se metieron en mí. No, mentira, creo que yo me metí en ellas. Se expandió mi piel, se alivianó todo el cuerpo y pensé que si no me aferraba a la roca el aire me llevaría. Observé el agua y me sentí fluir con él. Sentí su frescura, y pude ver el juego de las moléculas danzando entre las aguas y el aire. Entre las rocas y el musgo, entre mi espíritu y el cielo. Jugué con los insectos que por allí volaban y entendí lo que decían. Pude sentir como la dicha invadía las venas de mi cuerpo mientras la sabia corría por los tejidos de los árboles ante mis ojos. Encontré el sentido de la evolución

Gracias le dije al río mientras despertaba de ese momento de apreciación. Con el alma henchida de un gozo ilimitado. Gracias por permitir apreciar todo esto.

Gracias me dijo el río; hoy me has regalado tú, el único regalo que esperé desde que era solo una gota de agua y flotaba en el caos. Gracias por sentir la apreciación ante mí, con eso encontré el sentido a mi vida; y me has desnudado un espíritu gozoso. La apreciación de las cosas es la energía de la creación y su razón misma.

viernes, 1 de octubre de 2010

Lección del río # 14

Mi religión
La tarde anterior que pasé por el rio, con algo de prisa al llegar, sentí como cuando era niño al entrar a una iglesia. Reverencia y asombro ante algo misterioso. Y como cuando era más grande, mucha paz y regocijo al estar frente al altísimo sacramento. Y no me dio miedo pensarlo y hacer esta comparación. Tampoco ahora me da miedo escribirlo. Porque esencialmente lo que he buscado de la religión es la relación original entre mi mismo con la causa que originó todo este universo y lo prolonga en la eternidad. La religión es la relación individuo-causa.
En estos días, he observado que mi nueva religión es la ciencia. La identificación con eso que nos rodea y con la causa que nos impulsa se logra a través de la comprensión ordenada de este mundo natural, y la ciencia es el camino a la verdad. Pero cuando digo ciencia, no me refiero a ser solamente científico de lentes y gabacha. Si no a ser científico que presencia y observa la realidad o realidades con atención y extrae de ella el espíritu. Los detalles, las cosas en común y se deleita en su comprensión.
Aprehender, es justamente eso, hacer parte de uno, esas cosas de allí fuera. Ponerles nombre y hacerlas mías. Ponerles nombre ser entonces uno con ellas.
Cuando estoy en el silencio del rio, como ayer, viendo decenas de hojas caer por el viento, logro sentir ese espíritu causal que me abrasa. Ese que me dibuja el universo tan claro y cautivador, que si no fuera porque debo seguir mi camino; dejaría que este se fuera con las hojas y con el agua a iniciar otro ciclo. Uno de esos ciclos que como a todo lo existente, me han eternizado desde el principio y por siempre.

Enrique

lunes, 27 de septiembre de 2010

Las lecciones del rio, # 13

Sobre la amistad.

A veces solo paso por allí porque él me escucha, y sin decirme nada, me dice todo. Él me espera sin presionarme, si un día no voy el otro día no me reclama ni me muestra celos.

Que bueno es tener un amigo que te escucha sereno, que ríe si tú ríes y si tú lloras él se sigue riendo para que tú te pongas de buen humor.

Y si le pones cuidado, sin muchas palabras te cuenta historias y te inspira a estar bien.

Yo pensaba mientras corría luego de pasar por el río; por mi amigo.

¿Porqué no, ser uno como él?

sábado, 18 de septiembre de 2010

Lección del río # 12

Sobre calentamiento global,


Estaba mirando la luna esta madrugada, y pasaron livianamente por mi memoria otras tantas veces que la he mirado preguntándole cosas. Y recuerdo que ayer, la miraba en los espejos del rio, y a través de mi amigo, me dio una lección muy importante.
Que está pasando con este clima, con este mundo, con estas cosas que veo en las noticias y escucho en las conversaciones de la calle.
El mundo se está calentando.
Claro, hay muchas razones científicamente lógicas que explican ciertamente lo que sucede. Las emisiones del CO y CO2 , el derretimiento de los glaciares, el hoyo en la capa de ozono, las tormentas solares, la emisión de los gases que producen las heces del ganado etc. Y eso se vuelve un ciclo que crece como una bola de nieve.
¿Has pensado que todo eso sucede en la atmósfera de nuestra madre? Parece que está irritada, parece que esta estresada, NO? Claro, suena raro pensar que la tierra esta estresada, de hecho para mí esa frase siempre me suena ridícula porque me parece que eso del estrés es como una razón ficticia para justificar la falta de control emocional.
Pero llamase como se llame, los pensamientos conflictivos, el temor, la ignorancia, la culpa, el sentimiento de amenaza o la sensación de amenaza produce una atmosfera alrededor de cada persona. Perdón, no solo de las personas; sino de todos los seres vivientes. Y cuando digo seres vivientes incluyo a la madre tierra como la suma de todos los seres vivos.
Suma entonces el “estrés” de cada individuo, suma las pequeñas atmósferas individuales. Imagina que puedes ver alrededor de las personas y otros seres vivos el tipo de sentimiento como un color. Imagina que puedes interpretar las emociones y pensamientos que salen de cada ser como una energía que sale de cada uno e influye en su mundo alrededor.
¿No crees que se caliente? Y no pensemos en calor. Pensemos en colores opacos o difusos, en caos. En desarmonía de la sustancia que rodea al individuo estresado. ¿Cómo no afectar ese medio ambiente inmediato? ¿Cómo no colaborar con el caos global con cada uno de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos pesados que cargamos? Ya sea directamente como un tipo de energía electromagnética, o como el resultado de las decisiones tomadas bajo ese efecto.
Yo propongo pues, me inspiró la luna a través de su reflejo en el río, que la solución inmediata es re direccionar el flujo de nuestros pensamientos, y cambiar el tono emocional. Orientar pues, a partir de una armonía en el ambiente inmediato espiritual de cada persona, todas las energías en la proyección del mundo que queremos tener. Bello, limpio, fresco, diverso, prospero. A partir de allí, los efectos secundarios, o sea las decisiones diarias nos llevarán en esa dirección.
Nunca habíamos tenido la oportunidad como hoy.
No nos toca crear el mundo, nos toca sanarlo.

Pensaba, ¿mis abuelos, los maestros de Grecia, los hijjos de mis hijos, que les inspira la luna?