Por las calles de mi bario.
Hoy quería mirarte por allí
Por entre las calles de aquel pueblo
Donde creciste y crecí
Pero tus calles son ajenas
De un pueblo muy lejano
Y mis calles son distintas
Como nuestros destinos
Hoy quería encontrarte en mis cuadernos
y leí mis viejos poemas
historias y pensamientos
a ver si entre los renglones
Sentía tus sentimientos
pero mi historia tiene penas
y la tuya cuentos de hadas.
Hoy cerré los ojos para escucharte
entre el cantar de las aves
entre el caer de las aguas
y la riza de los niños
pero no estabas allí
ni en el trinar ni las aguas
ni las rizas infantiles
Estabas en un silencio
Lejano de mis oídos.
Hoy quería oler de ti piel
el perfume mas hermoso
y agudicé mis sentidos
para olvidarme del resto
Invoque flores y aromas
para oler tus abrazos
pero no estabas allí
solo estaba tu recuerdo
Hoy solo quería abrazarte
Verte, besarte, oler tu piel
pero no estabas allí
deseaba amarte y la tierra anduve
pero no estabas allí
Hoy me rendí en el silencio
por no haberte encontrado
caí ciego, y sin sentido
renunciando a los placeres
los colores y perfumes
por no mostrarme tu rostro
ya no quería ver el mundo.
si tú no estabas allí
Al despertar, camine de nuevo por las calles de mi barrio
y ya no buscaba nada
sin dirección ni afán caminaba
y cantaban los yigüirros
cual coros angelicales
caminé por un buen rato
saludando a mis amigos
y jugando con los niños
con un total desapego
sentí el placer de la tarde
sin buscar nada fui hasta el río
a escuchar de sus historias
me acerque muy despacito
para no interrumpir su canto
y allí estabas sentada
en una piedra cantando
con el agua y con las aves.
y allí estabas mirando
buscándome entre las aguas
entre las hojas de los laureles
y el olor de tierra mojada
me miraron tus ojos grandes
y al mirarte encontré todo
los colores, los perfumes
los abrazos y los besos
la caricia, los recuerdos
y los sueños conquistados
encontré una sonrisa clara
unas manos de muchacha
que de las mías se tomaron
y por las calles de mi barrio,
caminaron cada tarde.
Enrique 7
martes, 25 de mayo de 2010
hoy queria mirarte por allì
La Ültima ves que estuvimos juntos.

DE DONDE VENIMOS.
Anoche, después de preguntarme por este adiós
Subí a la colina más alta de la montaña
Y entregue todo mi pensamiento al vacío.
Cerré los ojos y abrí los del alma
Busque la respuesta, te busque entre la nada.
Y te vi en la colina más alta de la montaña vecina
Te vi sentadita, mirando tu alma también en silencio.
Estabas igual que yo, buscando su alma gemela
La luna estaba detrás de ti en ese instante
Muy grande, y vi tu silueta de ángel
No se si fueron mis sentidos o los tuyos
Porque en ese momento supremo
Salí de mí,
Tú saliste de ti
Y nos unimos en ese rayo de luna.
Se escuchó un concierto de grillos en el valle
Cantaban nuestras historias de siempre,
de cómo durante la historia de la vida en la tierra igual que todas las almas,
Buscamos el complemento.
Cantaban historias desde que fuimos una chispa de energía electrónica
Separándose por primera ves de un núcleo protónico,
En el momento cero, cuando de la nada, en la mente de Dios
Se concibió el universo por primera ves,
Y por primera ves nos separamos en seguida.
Dando vueltas uno en orbita con el otro.
El universo tomo forma entonces,
Tomando forma los planetas, mares y cielos.
De cómo nos separamos, y viajamos formando estrellas por millones de años, hasta que de nuevo, coincidimos en esta tierra,
como un par de gotas de agua, en el océano primitivo.
Donde apenas unas células luchaban por iniciar la vida.
Fuimos testigos en ese entonces del milagro más grande, vimos una célula duplicarse por primera ves,
Pero en esa primera división, volvimos a separarnos.
Y vagamos por el fondo de los mares, de nuevo buscándonos,
Entregando la vida sin apego, a cambio de acercarnos un milímetro mas.
Y la vida conquistó los mares, la tierra y los cielos.
Por mucho tiempo no nos encontramos ni una tarde para ver un ocaso común,
yo en el agua, tu en la tierra
Yo en una rama tu volando por el cielo como una abejita llevando el polen.
La siguiente vez que estuvimos juntos,
Fue cuando en una planta brotó la primera flor.
Yo era estambre y tu el estigma de la flor mas hermosa.
Todo el valle se lleno de flores.
Y la tierra, los mares y el cielo conocieron la belleza de los colores
Adornamos el paisaje, en esa flor especial
Fue la primera ves el amor se trasformó de espíritu a materia
Haciendo el amor los dos primeros gametos.
Hubo primaveras por siempre.
Ya había forma, vida, amor y belleza
Nuestra historia tenia sentido,
Pero seguimos separados en este mundo.
Como semillas que lleva el viento
Luego vinieron los siglos, queriendo encontrarnos
Entre los mares, las rocas y las corrientes de aire.
Nuestras almas separadas cuales gametos buscando unirse.
Caminaron seres vivientes, con formas, colores y sexos
Hasta una noche de luna,
Que todo estaba sereno
Y las hormigas, los búhos, las flores
Y todos los novios del mundo
Se hincaron mirando al cielo
Porque esa noche de nuevo
Se encontraron nuestras almas
Con un cuerpo de hombre y de mujer
Una fuerza incontrolable, como de placa tectónica
Nos atrajo cuerpo a cuerpo, boca a boca
Esa fue la noche del beso sagrado.
Que vino a la tierra para sanar el amor.
Y todo tuvo sentido,
Las formas, los colores, el amor.
Al fin unidos en reencuentro de almas.
Sentadita en tu montaña,
Y los grillos en silencio
Esperando la respuesta
Yo pensando con tu mente
Esperando el fin del canto
Que será
Que será
Que será de nuestra historia.
Enrique Segura
Anoche, después de preguntarme por este adiós
Subí a la colina más alta de la montaña
Y entregue todo mi pensamiento al vacío.
Cerré los ojos y abrí los del alma
Busque la respuesta, te busque entre la nada.
Y te vi en la colina más alta de la montaña vecina
Te vi sentadita, mirando tu alma también en silencio.
Estabas igual que yo, buscando su alma gemela
La luna estaba detrás de ti en ese instante
Muy grande, y vi tu silueta de ángel
No se si fueron mis sentidos o los tuyos
Porque en ese momento supremo
Salí de mí,
Tú saliste de ti
Y nos unimos en ese rayo de luna.
Se escuchó un concierto de grillos en el valle
Cantaban nuestras historias de siempre,
de cómo durante la historia de la vida en la tierra igual que todas las almas,
Buscamos el complemento.
Cantaban historias desde que fuimos una chispa de energía electrónica
Separándose por primera ves de un núcleo protónico,
En el momento cero, cuando de la nada, en la mente de Dios
Se concibió el universo por primera ves,
Y por primera ves nos separamos en seguida.
Dando vueltas uno en orbita con el otro.
El universo tomo forma entonces,
Tomando forma los planetas, mares y cielos.
De cómo nos separamos, y viajamos formando estrellas por millones de años, hasta que de nuevo, coincidimos en esta tierra,
como un par de gotas de agua, en el océano primitivo.
Donde apenas unas células luchaban por iniciar la vida.
Fuimos testigos en ese entonces del milagro más grande, vimos una célula duplicarse por primera ves,
Pero en esa primera división, volvimos a separarnos.
Y vagamos por el fondo de los mares, de nuevo buscándonos,
Entregando la vida sin apego, a cambio de acercarnos un milímetro mas.
Y la vida conquistó los mares, la tierra y los cielos.
Por mucho tiempo no nos encontramos ni una tarde para ver un ocaso común,
yo en el agua, tu en la tierra
Yo en una rama tu volando por el cielo como una abejita llevando el polen.
La siguiente vez que estuvimos juntos,
Fue cuando en una planta brotó la primera flor.
Yo era estambre y tu el estigma de la flor mas hermosa.
Todo el valle se lleno de flores.
Y la tierra, los mares y el cielo conocieron la belleza de los colores
Adornamos el paisaje, en esa flor especial
Fue la primera ves el amor se trasformó de espíritu a materia
Haciendo el amor los dos primeros gametos.
Hubo primaveras por siempre.
Ya había forma, vida, amor y belleza
Nuestra historia tenia sentido,
Pero seguimos separados en este mundo.
Como semillas que lleva el viento
Luego vinieron los siglos, queriendo encontrarnos
Entre los mares, las rocas y las corrientes de aire.
Nuestras almas separadas cuales gametos buscando unirse.
Caminaron seres vivientes, con formas, colores y sexos
Hasta una noche de luna,
Que todo estaba sereno
Y las hormigas, los búhos, las flores
Y todos los novios del mundo
Se hincaron mirando al cielo
Porque esa noche de nuevo
Se encontraron nuestras almas
Con un cuerpo de hombre y de mujer
Una fuerza incontrolable, como de placa tectónica
Nos atrajo cuerpo a cuerpo, boca a boca
Esa fue la noche del beso sagrado.
Que vino a la tierra para sanar el amor.
Y todo tuvo sentido,
Las formas, los colores, el amor.
Al fin unidos en reencuentro de almas.
Sentadita en tu montaña,
Y los grillos en silencio
Esperando la respuesta
Yo pensando con tu mente
Esperando el fin del canto
Que será
Que será
Que será de nuestra historia.
Enrique Segura
El origen de los colores.
"este pequeño cuento lo dediquñé a mi hijo que esta por nacer, y fue publicado en el periódico de la provincia de Limòn CR. en abril 2010."
Cuando nacieron los colores.
A una esperanza, que esta por nacer, y le esperamos como se espera un amanecer de colores, lleno de alegría.
Dicen que los colores no existieran, si no fuera por un ave que los invocó con su canto. Eso sucedió en los tiempos que los niños aun jugaban a construir mundos nuevos, cada tarde.
Por las tardes, en aquel mundo de blancos y grises, los ancianos se reunían alrededor de un árbol gigante. Cantaban sus historias inmemoriales de otros tiempos, sueños y universos. Los niños salían sin miedo a los jardines a buscar ángeles en el bosque. El que encontrara más podía elegir que tipo de frutas cosecharían los árboles mágicos al día siguiente. Porque había unos árboles que cada día cosechaban frutas diferentes, según los deseos de los niños.
La forma de saber que había encontrado un ángel era muy fácil; al niño le brillaba la cara y su sonrisa contagiaba a los demás. Corrían; casi volaban entre los arbustos y riachuelos. Por allá sonaban las risotadas de uno, en frente de una hoja de palma que se agitaba al viento donde un ángel se daba a conocer. A otro le brillaba la carita mirando estático cómo el sol lanzaba los últimos rayos del día. Un niño, que casi siempre ganaba, caminaba detrás de una fila de hormiguitas que cargaban hojas; de ves en ves, soltaba sus ricitas, y la carita le brillaba. Los demás le miraban felices y a veces encontraban ángeles mirándole.
Esa tarde, escucharon un sonido extraño por entre las ramas de un árbol, como un lamento. Los niños no sabían que era porque las aves aún no habían aprendido a cantar. Muchas cosas no estaban hechas en esos tiempos. Ellos creían que era un ángel triste que volaba por allí. Todos buscaron alrededor de aquellas ramas hasta que vieron un ave del color del barro, con las alas abatidas, y casi sin aliento. No cantaba; sollozaba. Pero aún en su lamento, el sonido encantó a los niños, y luego de observarle un rato, limpiarle las plumas, y calentarlo con sus manitas, sintieron también un ángel en esa ave. Uno especial y muy grande que venia de otros tiempos.
En tanto, los ancianos habían hecho un ritual alrededor de una pequeña fogata. Habían cantado una plegaria por la Tierra y rogaban al cielo por la eternidad de tanta belleza. Rogaron porque en el futuro, siempre las personas encontraran el encanto natural de cada ser vivo. Luego de sincronizar sus cuerpos, mentes y espíritus, hubo un silencio y escucharon un lamento lejano, como de otros tiempos. Como si hubiesen abierto un portal del futuro en respuesta a su plegaria, y de allá les mandasen una respuesta viva.
Estaban en su trance confundidos, porque un anciano entristeció de repente; cuando llegaron los niños alarmados a interrumpirles. Traían un ave moribunda entre sus manos, una criatura jamás vista por ellos en esos tiempos.
El más anciano, que estaba sollozando por primera ves en la vida, miró al ave, y la reconoció de inmediato. En su reciente sueño. Hacia uno momentos, la había visto, muchos años en el futuro. Estaba en un tronco grande y seco, rodeado de una gran desolación, y de una atmósfera densa de malos aires. El ave cantaba desesperadamente como invocando al cielo, por tanta desolación, por tanto aire, y agua impura. Cantaba sus lamentos porque el hombre creador, ya no buscaba los ángeles en las cosas, y ya no apreciaba la belleza natural. Las personas paseaban por allí fríamente y no se les iluminaba la cara cuando observaban las plantas, los ríos ni el sol ni cada atardecer. Como si no encontraran el reflejo de su corazón en las cosas que le rodeaban, y la vida que les rodeaba no estuviera allí. El ave se lamentaba porque no había un sentido, todo era gris, y no había belleza digna de ser contemplada. El plumaje de esta misteriosa ave, al intentar levantar sus alas débilmente, se confundía con el aire que le rodeaba, igual de gris que el paisaje y la conciencia de los hombres de ese entonces. La belleza, se estaba disipando de sus corazones y no había nada en el entorno que les despertara de nuevo esa sensación.
Así, comprendieron que esta extraña criatura venía de un futuro posible, y que respondía a sus plegarias, y a los niños que buscaban un ángel especial.
Esa noche, todos en el lugar, soñaron con esa ave. Los niños, mujeres, jóvenes y ancianos. Y en su sueño se reunieron de nuevo, en un lugar sin tiempo ni espacio que limitara sus deseos. Y todos desearon que el ave misteriosa volara, y cantara alegre. Desearon en esa tierra de los sueños, que la vida les regalara un don especial, para que ese futuro lejano fuera diferente, y las personas siempre tuviesen belleza alrededor que despertase el encanto de la vida.
Hicieron una ronda, bajo los árboles mágicos, y el ave estaba en el centro de todos. Conforme cantaban y danzaban, los árboles emanaban poco a poco rayos de luz, que eran absorbidos por aquella ave, que cada ves cantaba mas fuerte con ellos. Tomados de la mano y cantando con un gozo infinito, danzando con energía alegre, miraban como los rayos de luz, tomaban un tono diferente. Los grises explotaban en hileras de colores y se arremolinan en torno al ave del futuro. En la conciencia de estos soñadores, se despertó por primera vez los colores. Las plumas del ave, y su alegre canto, abrió caminos en las mentes de todos y la energía de las cosas mostró una nueva dimensión, como regalo a la humanidad. El ave alzó vuelo por entre ellos, y cuando aleteaba, de sus alas y de su canto salían vibraciones que contagiaban de color todos los seres del bosque.
Hubo una gran riza, una gran iluminación en los rostros de todas las personas presentes, como cuando veían Ángeles, porque no era otra cosa. En ese sueño compartido, todos eran concientes que cada despertar en adelante sería diferente, habrían colores, y cantos de aves diferentes en el cielo.
Despertaron felices, cantando y riéndose. Alrededor de las chozas, surgía un nuevo mundo, con los mismos ríos, los mismos árboles y el mismo aire. Pero ya nada sería igual, porque ahora una energía diferente se dejaba apreciar entre las cosas, EL COLOR.
Se escuchaba un cantar entre los árboles mágicos, era un ave del color de la tierra, y cantaba tan hermoso, que los niños al escucharlo, se les iluminaba el rostro, y los ancianos, sonreían y veían un futuro lleno de esperanza. Todos observaron que con los colores, nació la esperanza de la belleza infinita, y que por siempre, los seres humanos podrían fácilmente, ver la vida y los ángeles dentro de cada cosa. Para que ese futuro gris, nunca fuera posible.
Los árboles cosecharon en adelante, flores de colores, y frutas diferentes cada uno. Para alimentar las aves, para embellecer las conciencias de quien les mirase con ojos de niño. Porque los colores son la señal de que la vida se ilumina, canta y brota de cada criatura. Y los deseos de las personas son una realidad, siempre que logren mirar la belleza, y sientan la presencia de los ángeles en las criaturas.
Enrique Segura
A una esperanza, que esta por nacer, y le esperamos como se espera un amanecer de colores, lleno de alegría.
Dicen que los colores no existieran, si no fuera por un ave que los invocó con su canto. Eso sucedió en los tiempos que los niños aun jugaban a construir mundos nuevos, cada tarde.
Por las tardes, en aquel mundo de blancos y grises, los ancianos se reunían alrededor de un árbol gigante. Cantaban sus historias inmemoriales de otros tiempos, sueños y universos. Los niños salían sin miedo a los jardines a buscar ángeles en el bosque. El que encontrara más podía elegir que tipo de frutas cosecharían los árboles mágicos al día siguiente. Porque había unos árboles que cada día cosechaban frutas diferentes, según los deseos de los niños.
La forma de saber que había encontrado un ángel era muy fácil; al niño le brillaba la cara y su sonrisa contagiaba a los demás. Corrían; casi volaban entre los arbustos y riachuelos. Por allá sonaban las risotadas de uno, en frente de una hoja de palma que se agitaba al viento donde un ángel se daba a conocer. A otro le brillaba la carita mirando estático cómo el sol lanzaba los últimos rayos del día. Un niño, que casi siempre ganaba, caminaba detrás de una fila de hormiguitas que cargaban hojas; de ves en ves, soltaba sus ricitas, y la carita le brillaba. Los demás le miraban felices y a veces encontraban ángeles mirándole.
Esa tarde, escucharon un sonido extraño por entre las ramas de un árbol, como un lamento. Los niños no sabían que era porque las aves aún no habían aprendido a cantar. Muchas cosas no estaban hechas en esos tiempos. Ellos creían que era un ángel triste que volaba por allí. Todos buscaron alrededor de aquellas ramas hasta que vieron un ave del color del barro, con las alas abatidas, y casi sin aliento. No cantaba; sollozaba. Pero aún en su lamento, el sonido encantó a los niños, y luego de observarle un rato, limpiarle las plumas, y calentarlo con sus manitas, sintieron también un ángel en esa ave. Uno especial y muy grande que venia de otros tiempos.
En tanto, los ancianos habían hecho un ritual alrededor de una pequeña fogata. Habían cantado una plegaria por la Tierra y rogaban al cielo por la eternidad de tanta belleza. Rogaron porque en el futuro, siempre las personas encontraran el encanto natural de cada ser vivo. Luego de sincronizar sus cuerpos, mentes y espíritus, hubo un silencio y escucharon un lamento lejano, como de otros tiempos. Como si hubiesen abierto un portal del futuro en respuesta a su plegaria, y de allá les mandasen una respuesta viva.
Estaban en su trance confundidos, porque un anciano entristeció de repente; cuando llegaron los niños alarmados a interrumpirles. Traían un ave moribunda entre sus manos, una criatura jamás vista por ellos en esos tiempos.
El más anciano, que estaba sollozando por primera ves en la vida, miró al ave, y la reconoció de inmediato. En su reciente sueño. Hacia uno momentos, la había visto, muchos años en el futuro. Estaba en un tronco grande y seco, rodeado de una gran desolación, y de una atmósfera densa de malos aires. El ave cantaba desesperadamente como invocando al cielo, por tanta desolación, por tanto aire, y agua impura. Cantaba sus lamentos porque el hombre creador, ya no buscaba los ángeles en las cosas, y ya no apreciaba la belleza natural. Las personas paseaban por allí fríamente y no se les iluminaba la cara cuando observaban las plantas, los ríos ni el sol ni cada atardecer. Como si no encontraran el reflejo de su corazón en las cosas que le rodeaban, y la vida que les rodeaba no estuviera allí. El ave se lamentaba porque no había un sentido, todo era gris, y no había belleza digna de ser contemplada. El plumaje de esta misteriosa ave, al intentar levantar sus alas débilmente, se confundía con el aire que le rodeaba, igual de gris que el paisaje y la conciencia de los hombres de ese entonces. La belleza, se estaba disipando de sus corazones y no había nada en el entorno que les despertara de nuevo esa sensación.
Así, comprendieron que esta extraña criatura venía de un futuro posible, y que respondía a sus plegarias, y a los niños que buscaban un ángel especial.
Esa noche, todos en el lugar, soñaron con esa ave. Los niños, mujeres, jóvenes y ancianos. Y en su sueño se reunieron de nuevo, en un lugar sin tiempo ni espacio que limitara sus deseos. Y todos desearon que el ave misteriosa volara, y cantara alegre. Desearon en esa tierra de los sueños, que la vida les regalara un don especial, para que ese futuro lejano fuera diferente, y las personas siempre tuviesen belleza alrededor que despertase el encanto de la vida.
Hicieron una ronda, bajo los árboles mágicos, y el ave estaba en el centro de todos. Conforme cantaban y danzaban, los árboles emanaban poco a poco rayos de luz, que eran absorbidos por aquella ave, que cada ves cantaba mas fuerte con ellos. Tomados de la mano y cantando con un gozo infinito, danzando con energía alegre, miraban como los rayos de luz, tomaban un tono diferente. Los grises explotaban en hileras de colores y se arremolinan en torno al ave del futuro. En la conciencia de estos soñadores, se despertó por primera vez los colores. Las plumas del ave, y su alegre canto, abrió caminos en las mentes de todos y la energía de las cosas mostró una nueva dimensión, como regalo a la humanidad. El ave alzó vuelo por entre ellos, y cuando aleteaba, de sus alas y de su canto salían vibraciones que contagiaban de color todos los seres del bosque.
Hubo una gran riza, una gran iluminación en los rostros de todas las personas presentes, como cuando veían Ángeles, porque no era otra cosa. En ese sueño compartido, todos eran concientes que cada despertar en adelante sería diferente, habrían colores, y cantos de aves diferentes en el cielo.
Despertaron felices, cantando y riéndose. Alrededor de las chozas, surgía un nuevo mundo, con los mismos ríos, los mismos árboles y el mismo aire. Pero ya nada sería igual, porque ahora una energía diferente se dejaba apreciar entre las cosas, EL COLOR.
Se escuchaba un cantar entre los árboles mágicos, era un ave del color de la tierra, y cantaba tan hermoso, que los niños al escucharlo, se les iluminaba el rostro, y los ancianos, sonreían y veían un futuro lleno de esperanza. Todos observaron que con los colores, nació la esperanza de la belleza infinita, y que por siempre, los seres humanos podrían fácilmente, ver la vida y los ángeles dentro de cada cosa. Para que ese futuro gris, nunca fuera posible.
Los árboles cosecharon en adelante, flores de colores, y frutas diferentes cada uno. Para alimentar las aves, para embellecer las conciencias de quien les mirase con ojos de niño. Porque los colores son la señal de que la vida se ilumina, canta y brota de cada criatura. Y los deseos de las personas son una realidad, siempre que logren mirar la belleza, y sientan la presencia de los ángeles en las criaturas.
Enrique Segura
miércoles, 24 de marzo de 2010
Plegaria por EARTH
Plegaria por EARTH.
Madre tierra, que nos cobijaste en desde que fuimos gota de agua, semilla y pensamiento; protege este gran ser vivo que lleva tu nombre. Somos tus hijos, estamos en tu seno, somos chicos aún y queremos crecer.
Madre tierra, que nos provees de tus alimentos, nutre cada uno de nuestros proyectos, sustenta el entusiasmo en cada estudiante, fortalece el ánimo de nuestros trabajadores para que esta vida en Earth sea como una cena de gala, celebrando el éxito de tu cosecha.
Madre tierra, que nos das el aire, infunde el aliento en cada estudiante, para que esos sueños no se apaguen y se enciendan e iluminen las decisiones del mundo. Alienta a cada funcionario reverdeciendo la vocación de servicio, sabiendo que cada jornada debe llevar tu esperanza, cada lección debe llevar tu mensaje, cada planta sembrada y cada consejo brindado lleve la sabiduría de tus milenios.
Madre tierra, suelo fértil, roca milagrosa que explotaste de vida en este trópico, inspira los cimientos de cada decisión en este campus verde. Permite que sembremos en cada trozo de tierra la esperanza de nacer, en cada estudiante la clave de la vida; en cada socio el deseo de renovar constantemente su gano de arena.
Madre tierra, que riegas cariñosamente nuestras hojas y refrescas nuestras raíces, permite que fluya desde tu interior y hasta nuestras herramientas de trabajo la energía de la vida. Que tu gracia e inteligencia, inunde las aulas facilitando el éxito de cada estudiante, que tus aguas limpias hagan transparentes nuestras decisiones. Y como el sereno de las mañanas en las hojas, rejuvenezcan nuestra misión.
Madre tierra, que guardas el calor y las luz del sol en tu vientre, impulsando la vida por doquier. Refleja en nosotros tus hijos el deseo de preservar la vida; ilumina nuestras mentes. Enciende en cada erthiano la pasión por proteger tus criaturas. Mantén en calor diariamente en cada estudiante y funcionario, para que no se apague la esperanza de verte verde, fresca, limpia y fértil. Como una chispa inagotable, que tu sueño profundo despierte aquí en la EARTH.
Enrique Segura.
Madre tierra, que nos cobijaste en desde que fuimos gota de agua, semilla y pensamiento; protege este gran ser vivo que lleva tu nombre. Somos tus hijos, estamos en tu seno, somos chicos aún y queremos crecer.
Madre tierra, que nos provees de tus alimentos, nutre cada uno de nuestros proyectos, sustenta el entusiasmo en cada estudiante, fortalece el ánimo de nuestros trabajadores para que esta vida en Earth sea como una cena de gala, celebrando el éxito de tu cosecha.
Madre tierra, que nos das el aire, infunde el aliento en cada estudiante, para que esos sueños no se apaguen y se enciendan e iluminen las decisiones del mundo. Alienta a cada funcionario reverdeciendo la vocación de servicio, sabiendo que cada jornada debe llevar tu esperanza, cada lección debe llevar tu mensaje, cada planta sembrada y cada consejo brindado lleve la sabiduría de tus milenios.
Madre tierra, suelo fértil, roca milagrosa que explotaste de vida en este trópico, inspira los cimientos de cada decisión en este campus verde. Permite que sembremos en cada trozo de tierra la esperanza de nacer, en cada estudiante la clave de la vida; en cada socio el deseo de renovar constantemente su gano de arena.
Madre tierra, que riegas cariñosamente nuestras hojas y refrescas nuestras raíces, permite que fluya desde tu interior y hasta nuestras herramientas de trabajo la energía de la vida. Que tu gracia e inteligencia, inunde las aulas facilitando el éxito de cada estudiante, que tus aguas limpias hagan transparentes nuestras decisiones. Y como el sereno de las mañanas en las hojas, rejuvenezcan nuestra misión.
Madre tierra, que guardas el calor y las luz del sol en tu vientre, impulsando la vida por doquier. Refleja en nosotros tus hijos el deseo de preservar la vida; ilumina nuestras mentes. Enciende en cada erthiano la pasión por proteger tus criaturas. Mantén en calor diariamente en cada estudiante y funcionario, para que no se apague la esperanza de verte verde, fresca, limpia y fértil. Como una chispa inagotable, que tu sueño profundo despierte aquí en la EARTH.
Enrique Segura.
jueves, 25 de febrero de 2010
La clave del aprendizaje.
Clave #1
Por allí leí alguna vez. Aprender es solo recordar. Y es posible que así sea, porque todo el conocimiento disponible puede estar en alguna parte de la conciencia personal o la conciencia colectiva, y podemos tener acceso a ese lugar.
Y de manera mas fisica, podemos acceder a ese lugar selectivamente a traves de los libros, internet, escuchando, observando. Es solo EN DONDE Y CON QUE INTENSIDAD PONEMOS ATENCION.
Clave #2
Si nunca te hubieran dicho que estudiar es dificil, que las matemáticas cuestan, si desde niño eso hubiese sido un juego divertido y en los pasillos de la escuela y colegio no se escuhcasen comentarios negativos hacia las materias, derrepente nuestra mente no hiciera mas que sentir el reto de saber más. Con cierto placer que solo el CONOCER puede brindar.
En mi experiencia, creo que el haber visto el estudio siempre como un desafío personal, y nunca tomar en cuenta comentarios negativos hacia el aprendizaje, me ha permitido un exito satisfactorio en el área académica.
Luego continuamos. Aprender es el arte de vivir.
Por allí leí alguna vez. Aprender es solo recordar. Y es posible que así sea, porque todo el conocimiento disponible puede estar en alguna parte de la conciencia personal o la conciencia colectiva, y podemos tener acceso a ese lugar.
Y de manera mas fisica, podemos acceder a ese lugar selectivamente a traves de los libros, internet, escuchando, observando. Es solo EN DONDE Y CON QUE INTENSIDAD PONEMOS ATENCION.
Clave #2
Si nunca te hubieran dicho que estudiar es dificil, que las matemáticas cuestan, si desde niño eso hubiese sido un juego divertido y en los pasillos de la escuela y colegio no se escuhcasen comentarios negativos hacia las materias, derrepente nuestra mente no hiciera mas que sentir el reto de saber más. Con cierto placer que solo el CONOCER puede brindar.
En mi experiencia, creo que el haber visto el estudio siempre como un desafío personal, y nunca tomar en cuenta comentarios negativos hacia el aprendizaje, me ha permitido un exito satisfactorio en el área académica.
Luego continuamos. Aprender es el arte de vivir.
sábado, 12 de diciembre de 2009
De cacao, melcochas y sueños.
La primera vez que se vieron, se dieron cuenta que su destino ya estaba amarrado. Él tenía solo 14 años y ella 12. Un aguacero fue el culpable de que se encontraran aquél día, en que se inauguraba la línea del ferrocarril hacia la finca California. Recordemos que desde los tiempos de la Yunai casi todas las bananeras de la zona tienen el nombre de un lugar en los Estados. Fue en el primer tren en el que vino ella con su padre, el principal socio de la empresa. Era un terrateniente cafetalero de San José que quiso invertir en algo diferente. Y su hija era el único miembro de la familia que le acompañó, recompensando con creces tantas cosas desagradables que traería la bananera.
Regresaba de su jornal una fila enorme de peones todos con los pantalones arrollados casi a la rodilla y con botas nuevas que recién estrenaban como obsequio por terminar la línea; parecía un ejercito uniformado solo de la pantorrilla hacia abajo. Caminaban algo cómico porque estaban acostumbrados a andar a pata pelada. Venían contentos y cantando porque en adelante tendrían trabajo fijo en las plantaciones de banano. Después de una larga caminata, y con un saquillo medio lleno de cacao seco, venia Constantino con el negro Waca quien se había hecho cargo de él desde que sus padres, una negra y un francés zarparan hacia Europa dejándolo en sus manos. Como el aguacero amenazaba con caer de pronto, ambos se metieron bajo el alero del comisariato del chino. No podían permitir que se les mojara las 40 libras de cacao seco que traían a vender donde el negro Mac Clin, y que al final quedarían en el comisariato por la lluvia y como pago de lo que terminaría siendo la reliquia mas valiosa de su vida.
Se destapó a llover, como hace mucho tiempo no llovía. Los ojos vivaces del muchacho peinaban el área para ver quien se bajaba del tren, que por primera vez llegaba al pueblo para el acto de inauguración. Y bajo una sombrilla amarillita y con bordados que chorreaban agua apareció un ángel de pelo de maíz; su nombre Hellen. La mirada del joven moreno nunca más estaría apagada. La fuerza de ese momento le duraría para siempre. Ella venía con su nana a comprarse unas melcochas, de esas grandotas, para llevar algo que golosear en el viaje de regreso y llevarle a sus 12 hermanos que se quedaron en Escazú. Compró las últimas que había sin considerar que el negro Waca quería comprar algunas para matar el frío del aguacero. “--- a mí me da dos --- hay Waca, ya no quedan --- contestó el chino ---, ni modo. … --- Tome, le regalo --- dijo la niña; y el comisariato quedó en silencio durante una hora seguida, porque todos querían saborear el timbre y el eco de aquella voz y palabras tan dulces. Que en ese momento le quitaban el lugar a las mismas melcochas, que era lo mas dulce que había antes en el pueblo. Constantino estiró tímidamente su mano, tambaleante igual que su corazón que en adelante ya tenía una razón de peso para latir el resto de su vida. Solo clavó en ella sus ojos mulatos como quien se asombra viendo la misma virgen; mientras tomaba las dos melcochas mas dulces del mundo.
Mientras la nana y Hellen lo pensaron para pasar hacia el tren, Tino maquinó aceleradamente en que le podía dar de agradecimiento a la niña, o más bien, como hacer para que ella también lo recordase. Ya que estaba seguro cual era su meta en la vida, a diferencia de todos los seres vivos de la zona. No pudo pensar en nada mientras ellas en 5 pasos ligeros se subían al balcón del tren. En el último escalón la niña se detuvo a sacudirse y limpiarse los ruedos de su vestido verde claro con sus manitas porque no andaba toalla. En el mostrador del chino había unos limpiones estampados a la venta; Tino sin pensar en como pagarlos agarró uno blanco con una carreta estampada, metió la mano en su saco de cacao y envolvió una semilla de cacao dentro, corrió a la plataforma del tren y estiró la mano hacia la niña. No dijo nada; ella lo tomó, y le miró feliz bajo ese aguacero sin fin. El tren inició la marcha de regreso porque la actividad se cancelaba por tanta lluvia. Tino, empapado de agua y de sueños; ella decía adiós con el limpión y sonreía, los demás continuaban en silencio.
Como el cacao dejó de venderse, el joven se inició en los trabajos de la empresa bananera. Fue el mejor peón que jamás haya existido en la historia de los bananales. A pesar de todas las humillaciones y abusos que se cometían el la finca. Para los blancos, Nicas, guanacastecos, y de otras regiones del país fue brutal esos tiempos, mas aún para un negro sin padres. Empezó haciendo huecos para sembrar banano en aquellos barriales que se iban a veces hasta la cintura. Luego pasó por todos los trabajos, desde la deshoja, hasta carrero, donde rompió el record de racimos en un viaje. Por las tardes se las ingenió para aprender a escribir y leer. Tino fue el primero que se le ocurrió que algún día una maquina de motor podría jalar el carro de frutas, hasta lo diseñó en una hoja y de lo entregó a un ingeniero que llegó de la YUNAI. Uno nunca sabe de donde vienen las grandes ideas. Como era tan bueno para dar ideas que facilitaran el trabajo, pronto fue encargado y jefe de la empacadora. La primer empacadora como tal que hubo en CR, ya que antes se mandaban los racimos enteros al barco. Se le ocurrió lo de las pilas de agua y las fajas corredizas para agilizar el empaque y la carga. Tenía una meta y tenia que lograrla antes de los 20, calculando que ella tuviese unos 18. Cada ves que llegaba un grupo de gente de San José, se volvía loco por estar entre los anfitriones, cosa que le costaba por ser el único negro de los encargados.
Se ganó el cariño de toda la gente y también se ganó un buen ahorro que durante esos 6 años iba guardando para comprarse una finquita en algún lugar mas alto de Siquirres; pensando en que el clima fuera mas fresco que esas llanuras. Tubo que aguantar muchas injusticias, pero la más cruel, la sintió cuando por fin creyó que ya tenía el respaldo económico para comprar la finca e ir a San José. Para un negro, era prohibido pasar de Turrialba hacia la meseta central. Nunca lo pensó demasiado, ---en tren, hasta turrialba, luego me las juego a pata --- se resolvió apenas lo supo y nunca se lo puso a dudar sin escatimar un segundo la dimensión de la distancia ni el precio físico. Así era su forma de enfrentar sus retos; por ejemplo la ves que le dijeron que no se ilusionara con esa niña que se va en el tren, --- esa--- le dijo el chino aquel día, ---nunca se fijará en un negro---. Tino nunca le puso oído a palabras de desaliento. Por eso logró escalar en cuatro años como nadie ni antes ni después lo haya hecho un negro en ninguna empresa.
Pero, ¿Cómo llegó Tino a San José? A pata. Veamos. Un sábado de septiembre en plena mañana tomo el tren por primera ves hacia Turrialba con el pretexto de ver un tipo de cajas de madera que pudieran servir para empacar el banano. En turrialba se compró un abrigo una mudada nueva para el día que la encontrase, y una bolsita con melcochas rayadas, de esas grandotas.
La gente de las fincas que lo vio pasar por la línea hacia Cartago notó una fuerza en el andar y su mirada fija, que a nadie se le ocurrió interponerse en el camino para atrasarlo. Mantuvo su ímpetu hasta que llegó a San José, solo tomó un respiro cuando pasó por los primeros cafetales que estaba en el apogeo de la florea; ese olor lo extasió infundiéndole inspiración y fuerza para cruzar el valle Central. Este debe ser el paraíso, pensó, ya se porque la niña no volvió a esos zancuderos de la zona. Estaba haciendo un verano riquísimo y sin embargo el aire era fresco.
Llegó de noche y buscó un lugar para dormir, cualquier lugar sería bueno pero nadie le quiso dar posada por ser negro; recordemos que en San José sería el único en ese momento. Se fue a buscar una iglesia para pasar la noche, y encontró una al frente de un teatro que recién inauguraban. De allí salía mucha gente, y e enfrente vio un carruaje que salía sin caballos y sonaba como un trencillo, era el primer carro que vino al país. Nunca se imagino quien iba dentro, solo sintió como una nube de paz que lo alivianó y le quitó de un soplo todo el cansancio del viaje. De largo siguió el carruaje sin caballos que lo llevó hasta Escazú, a una mansión muy hermosa donde se celebraría una cena de despedida, para alguien que se marcharía el día siguiente para Europa, específicamente a Francia. Como pudo, Tino se metió al enorme patio siguiendo su intuición, acurrucado debajo de un arbusto, sus ojos y oídos estaban más alerta que nunca porque vio bajar del carruaje a un ángel, con pelo de maíz. Era la chica que se marcharía el día siguiente al otro lado del mundo.
Solo se despertó una ocasión en la noche y se dio un gran susto, al ver una cosa blanca y pequeña que se movía como un fantasma en el aire al otro lado del patio. Cuando se despertó bajo el arbusto, aún estaba algo oscuro y al levantarse sintió contra su cabeza una pelota como de fútbol americano. Hacia casi 6 años que no sentía entre sus manos una fruta de cacao, no podía creer lo que estaba viendo. Se puso así nomás la ropa limpia que traía y se sentó frente al murito que había en la entrada de la casa. Pendiente de lo que sucedía y quien se movía. Lo primero que vio al aclarecer la mañana, fue que al otro lado del patio, salió como una aparición divina, una muchacha en bata blanca, bella como un cafetal en plena florea. Ella salio a recoger un limpión blanco con una carreta estampada, que estaba solo en un tendedero y se batía con el viento. Lo había lavado el día anterior porque tenia mucho tiempo guardado y quería llevárselo limpio a Francia. Era un recuerdo de un día que había ido a la zona bananera con su padre.
Quedó como paralizada cuando vio un negro caminado hacia ella, bien vestido, pero negro. Al ver sus ojos tan llenos de fuerza y vida, supo de quién se trataba. Eso no se registra normalmente en la historia, pero fue la primera vez que un negro de Siquirres tomó la iniciativa de abrasar a una rubia rica, y no fue rechazado.--- Me llamo Hellen; --- y yo Constantino.
La tarde de ese día iba Tino de regreso a su tierra, muy feliz en su pensamiento porque sabia que nada es imposible, tenia metas mas grandes; compraría un carro, ( el primero que llegó a la zona) iría a Francia, buscaría a sus Padres, se reencontraría con Hellen para siempre… todo eso pensaba mientras se secaba el sudor con un limpión estampado. Y en es mismo momento iba la muchacha mas linda de Costa Rica hacia Francia, como aquella vez en el tren, saboreando melcochas de esas grandotas.
Enrique Segura 2007
La primera vez que se vieron, se dieron cuenta que su destino ya estaba amarrado. Él tenía solo 14 años y ella 12. Un aguacero fue el culpable de que se encontraran aquél día, en que se inauguraba la línea del ferrocarril hacia la finca California. Recordemos que desde los tiempos de la Yunai casi todas las bananeras de la zona tienen el nombre de un lugar en los Estados. Fue en el primer tren en el que vino ella con su padre, el principal socio de la empresa. Era un terrateniente cafetalero de San José que quiso invertir en algo diferente. Y su hija era el único miembro de la familia que le acompañó, recompensando con creces tantas cosas desagradables que traería la bananera.
Regresaba de su jornal una fila enorme de peones todos con los pantalones arrollados casi a la rodilla y con botas nuevas que recién estrenaban como obsequio por terminar la línea; parecía un ejercito uniformado solo de la pantorrilla hacia abajo. Caminaban algo cómico porque estaban acostumbrados a andar a pata pelada. Venían contentos y cantando porque en adelante tendrían trabajo fijo en las plantaciones de banano. Después de una larga caminata, y con un saquillo medio lleno de cacao seco, venia Constantino con el negro Waca quien se había hecho cargo de él desde que sus padres, una negra y un francés zarparan hacia Europa dejándolo en sus manos. Como el aguacero amenazaba con caer de pronto, ambos se metieron bajo el alero del comisariato del chino. No podían permitir que se les mojara las 40 libras de cacao seco que traían a vender donde el negro Mac Clin, y que al final quedarían en el comisariato por la lluvia y como pago de lo que terminaría siendo la reliquia mas valiosa de su vida.
Se destapó a llover, como hace mucho tiempo no llovía. Los ojos vivaces del muchacho peinaban el área para ver quien se bajaba del tren, que por primera vez llegaba al pueblo para el acto de inauguración. Y bajo una sombrilla amarillita y con bordados que chorreaban agua apareció un ángel de pelo de maíz; su nombre Hellen. La mirada del joven moreno nunca más estaría apagada. La fuerza de ese momento le duraría para siempre. Ella venía con su nana a comprarse unas melcochas, de esas grandotas, para llevar algo que golosear en el viaje de regreso y llevarle a sus 12 hermanos que se quedaron en Escazú. Compró las últimas que había sin considerar que el negro Waca quería comprar algunas para matar el frío del aguacero. “--- a mí me da dos --- hay Waca, ya no quedan --- contestó el chino ---, ni modo. … --- Tome, le regalo --- dijo la niña; y el comisariato quedó en silencio durante una hora seguida, porque todos querían saborear el timbre y el eco de aquella voz y palabras tan dulces. Que en ese momento le quitaban el lugar a las mismas melcochas, que era lo mas dulce que había antes en el pueblo. Constantino estiró tímidamente su mano, tambaleante igual que su corazón que en adelante ya tenía una razón de peso para latir el resto de su vida. Solo clavó en ella sus ojos mulatos como quien se asombra viendo la misma virgen; mientras tomaba las dos melcochas mas dulces del mundo.
Mientras la nana y Hellen lo pensaron para pasar hacia el tren, Tino maquinó aceleradamente en que le podía dar de agradecimiento a la niña, o más bien, como hacer para que ella también lo recordase. Ya que estaba seguro cual era su meta en la vida, a diferencia de todos los seres vivos de la zona. No pudo pensar en nada mientras ellas en 5 pasos ligeros se subían al balcón del tren. En el último escalón la niña se detuvo a sacudirse y limpiarse los ruedos de su vestido verde claro con sus manitas porque no andaba toalla. En el mostrador del chino había unos limpiones estampados a la venta; Tino sin pensar en como pagarlos agarró uno blanco con una carreta estampada, metió la mano en su saco de cacao y envolvió una semilla de cacao dentro, corrió a la plataforma del tren y estiró la mano hacia la niña. No dijo nada; ella lo tomó, y le miró feliz bajo ese aguacero sin fin. El tren inició la marcha de regreso porque la actividad se cancelaba por tanta lluvia. Tino, empapado de agua y de sueños; ella decía adiós con el limpión y sonreía, los demás continuaban en silencio.
Como el cacao dejó de venderse, el joven se inició en los trabajos de la empresa bananera. Fue el mejor peón que jamás haya existido en la historia de los bananales. A pesar de todas las humillaciones y abusos que se cometían el la finca. Para los blancos, Nicas, guanacastecos, y de otras regiones del país fue brutal esos tiempos, mas aún para un negro sin padres. Empezó haciendo huecos para sembrar banano en aquellos barriales que se iban a veces hasta la cintura. Luego pasó por todos los trabajos, desde la deshoja, hasta carrero, donde rompió el record de racimos en un viaje. Por las tardes se las ingenió para aprender a escribir y leer. Tino fue el primero que se le ocurrió que algún día una maquina de motor podría jalar el carro de frutas, hasta lo diseñó en una hoja y de lo entregó a un ingeniero que llegó de la YUNAI. Uno nunca sabe de donde vienen las grandes ideas. Como era tan bueno para dar ideas que facilitaran el trabajo, pronto fue encargado y jefe de la empacadora. La primer empacadora como tal que hubo en CR, ya que antes se mandaban los racimos enteros al barco. Se le ocurrió lo de las pilas de agua y las fajas corredizas para agilizar el empaque y la carga. Tenía una meta y tenia que lograrla antes de los 20, calculando que ella tuviese unos 18. Cada ves que llegaba un grupo de gente de San José, se volvía loco por estar entre los anfitriones, cosa que le costaba por ser el único negro de los encargados.
Se ganó el cariño de toda la gente y también se ganó un buen ahorro que durante esos 6 años iba guardando para comprarse una finquita en algún lugar mas alto de Siquirres; pensando en que el clima fuera mas fresco que esas llanuras. Tubo que aguantar muchas injusticias, pero la más cruel, la sintió cuando por fin creyó que ya tenía el respaldo económico para comprar la finca e ir a San José. Para un negro, era prohibido pasar de Turrialba hacia la meseta central. Nunca lo pensó demasiado, ---en tren, hasta turrialba, luego me las juego a pata --- se resolvió apenas lo supo y nunca se lo puso a dudar sin escatimar un segundo la dimensión de la distancia ni el precio físico. Así era su forma de enfrentar sus retos; por ejemplo la ves que le dijeron que no se ilusionara con esa niña que se va en el tren, --- esa--- le dijo el chino aquel día, ---nunca se fijará en un negro---. Tino nunca le puso oído a palabras de desaliento. Por eso logró escalar en cuatro años como nadie ni antes ni después lo haya hecho un negro en ninguna empresa.
Pero, ¿Cómo llegó Tino a San José? A pata. Veamos. Un sábado de septiembre en plena mañana tomo el tren por primera ves hacia Turrialba con el pretexto de ver un tipo de cajas de madera que pudieran servir para empacar el banano. En turrialba se compró un abrigo una mudada nueva para el día que la encontrase, y una bolsita con melcochas rayadas, de esas grandotas.
La gente de las fincas que lo vio pasar por la línea hacia Cartago notó una fuerza en el andar y su mirada fija, que a nadie se le ocurrió interponerse en el camino para atrasarlo. Mantuvo su ímpetu hasta que llegó a San José, solo tomó un respiro cuando pasó por los primeros cafetales que estaba en el apogeo de la florea; ese olor lo extasió infundiéndole inspiración y fuerza para cruzar el valle Central. Este debe ser el paraíso, pensó, ya se porque la niña no volvió a esos zancuderos de la zona. Estaba haciendo un verano riquísimo y sin embargo el aire era fresco.
Llegó de noche y buscó un lugar para dormir, cualquier lugar sería bueno pero nadie le quiso dar posada por ser negro; recordemos que en San José sería el único en ese momento. Se fue a buscar una iglesia para pasar la noche, y encontró una al frente de un teatro que recién inauguraban. De allí salía mucha gente, y e enfrente vio un carruaje que salía sin caballos y sonaba como un trencillo, era el primer carro que vino al país. Nunca se imagino quien iba dentro, solo sintió como una nube de paz que lo alivianó y le quitó de un soplo todo el cansancio del viaje. De largo siguió el carruaje sin caballos que lo llevó hasta Escazú, a una mansión muy hermosa donde se celebraría una cena de despedida, para alguien que se marcharía el día siguiente para Europa, específicamente a Francia. Como pudo, Tino se metió al enorme patio siguiendo su intuición, acurrucado debajo de un arbusto, sus ojos y oídos estaban más alerta que nunca porque vio bajar del carruaje a un ángel, con pelo de maíz. Era la chica que se marcharía el día siguiente al otro lado del mundo.
Solo se despertó una ocasión en la noche y se dio un gran susto, al ver una cosa blanca y pequeña que se movía como un fantasma en el aire al otro lado del patio. Cuando se despertó bajo el arbusto, aún estaba algo oscuro y al levantarse sintió contra su cabeza una pelota como de fútbol americano. Hacia casi 6 años que no sentía entre sus manos una fruta de cacao, no podía creer lo que estaba viendo. Se puso así nomás la ropa limpia que traía y se sentó frente al murito que había en la entrada de la casa. Pendiente de lo que sucedía y quien se movía. Lo primero que vio al aclarecer la mañana, fue que al otro lado del patio, salió como una aparición divina, una muchacha en bata blanca, bella como un cafetal en plena florea. Ella salio a recoger un limpión blanco con una carreta estampada, que estaba solo en un tendedero y se batía con el viento. Lo había lavado el día anterior porque tenia mucho tiempo guardado y quería llevárselo limpio a Francia. Era un recuerdo de un día que había ido a la zona bananera con su padre.
Quedó como paralizada cuando vio un negro caminado hacia ella, bien vestido, pero negro. Al ver sus ojos tan llenos de fuerza y vida, supo de quién se trataba. Eso no se registra normalmente en la historia, pero fue la primera vez que un negro de Siquirres tomó la iniciativa de abrasar a una rubia rica, y no fue rechazado.--- Me llamo Hellen; --- y yo Constantino.
La tarde de ese día iba Tino de regreso a su tierra, muy feliz en su pensamiento porque sabia que nada es imposible, tenia metas mas grandes; compraría un carro, ( el primero que llegó a la zona) iría a Francia, buscaría a sus Padres, se reencontraría con Hellen para siempre… todo eso pensaba mientras se secaba el sudor con un limpión estampado. Y en es mismo momento iba la muchacha mas linda de Costa Rica hacia Francia, como aquella vez en el tren, saboreando melcochas de esas grandotas.
Enrique Segura 2007
viernes, 11 de diciembre de 2009
Angeles Escondidos.
Ángeles escondidos
En memoria de Hellen Segura
Un ángel que pasó un instante por este hermoso lugar inspirando un atisbo de eternidad.
Dicen que el cielo era una pura fiesta de Ángeles felices tocando su trompeta. Con sus vestiditos de colores brillantes, toda la eternidad cantando dulces melodías y tocando sus trompetas de oro. En nubes blancas flotando en el universo, volaban entonando música celestial. Así fue por millones de años, mejor digamos por una larga eternidad.
No había de qué quejarse ni algún tipo de conflicto ni peleas ni nada de eso. Los días no tenían fin porque en el cielo no había noche, todo era lo mismo, sin muchos cambios; Cánticos, y dale que dale a las trompetas.
Pero hace muchos millones de años algunos grupos de ángeles se dijeron bajito, __ ¡que bonito! pero que aburrido, no hay mucha gracia en hacer siempre lo mismo__. Cómo será hacer algo diferente, será que papá Dios nos deja cambiar la rutina o salir de recreo.
Eso lo decían en sus pensamientos y Dios como tiene un oído tan fino y escucha todo lo que se dice y todo lo que se piensa en el universo, les escuchó y tiernamente les dijo esto:
“Muy bien mis queridos angelitos hijos míos, tienen razón y hace miles de años estoy pensando en eso, mas vale que ahora también pensaron se dieron cuenta de eso y quieren hacer un cambio; Vamos a hacer lo siguiente. Los voy a mandar de recreo a un lugar nuevo que estoy haciendo en el sistema solar. Es un planeta nuevo que tiene buen aire, tierra, agua y una estrella que le alumbra la mitad del tiempo. Pueden ir a jugar a ese lugar un ratito”.
----------0------------------0-----------------------------0-------
Y así fue. Vinieron miles de ángeles a jugar y cuando llegaron no sabían que hacer, porque nunca habían echo nada diferente, solo sabían cantar y tocar sus trompetas.
Cuando se acercaron al planeta, encontraron lugares diferentes y no sabían como desplazarse en ese nuevo lugar. Entonces se les ocurrió una genial idea…
Decidieron explorar todo el lugar mientras jugaban a escondido en los diferentes lugares que iban encontrando. ¡Que buena idea dijeron ahora si que nos vamos a divertir de verdad!
Entonces comenzaron a desplazarse por todos los rincones del planeta y como los ángeles se pueden transformar en cualquier cosa el juego se puso interesante.
La mayoría de Ángeles les gustaba meditar y estar contemplando la belleza del planeta y la luz del sol, por tanto se quedaron tranquilos plantados en un lugar, alimentándose del sol, de la tierra y el agua de la lluvia, su placer era contemplar la belleza y coquetamente se engalanaban con flores de todos los colores imaginables. Este tipo de ángeles fueron los primeros en aprovechar la energía del sol para vivir mucho tiempo. Fueron miles de miles desde los más pequeños, que medían centímetros hasta grandes ángeles de casi 100 metros. Para cuidar a los más pequeños echaron ramas, raíces y troncos enormes como un gran lugar de descanso y escondite.
La energía del sol atrapada por estos ángeles, sirvió para que todos los demás se alimentaran y no tener que terminar el recreo muy pronto.
Algunos se metieron bajo el agua que cubría gran parte de la tierra, pero para poder moverse allí abajo tuvieron que echar aletas y cubrir su cuerpo con escamas para deslizarse mejor; ellos aprendieron a respirar el oxigeno del agua para no tener que salir. Algunos de ellos se hicieron muy grandes, otros muy pequeños.
Los más perezosos construyeron unas conchas para esconderse sin tener que moverse mucho y hacer oraciones mas tranquilas. Otros quisieron tener muchos dedos para explorar los lugares y buscar comida. Algunos se hicieron muy grandes para asustar a los otros.
Los que quisieron caminar por la tierra no les quedó más remedio que desarrollar patas para caminar, brincar y correr. Los más juguetones con patas más largas y ligeras, con rabo para equilibrar el cuerpo al correr, algunos con mas serenidad no querían correr mucho por lo tanto hicieron una concha para protegerse y esconderse. O espinas en su piel para esconderse y no ser atrapados. Como en algunos lugares hacia mucho frío algunos cubrieron su cuerpo con pelo, o con piel muy dura.
Algunos aprovechaban la energía de las plantas pequeñas, otros de las plantas mas altas, por eso tan diferentes dientes, trompas, hocicos, picos y pescuezos. Otros ángeles traviesos aprendieron a subir por las ramas así podrían aprovechar la energía guardada en los frutos y esconderse en lugares altos.
Hubieron Ángeles muy curiosos que se quedaron muy pero muy chiquitos para que no los encontraran aunque se podían esconder incluso dentro de otros o entre su cabello.
Los más liberales y aventureros, delicados que querían tomar energía solo de las flores y las frutas, querían moverse en el aire por eso desarrollaron alas y plumas para poder desplazarse en el aire por encima de los demás y esconderse en lugares altos. Estos se desplazaban por aire.
----------0------------------0-----------------------------0-------
El juego se pudo muy divertido y no querían terminarlo. Su imaginación les permitió convertirse en millones de formas diferentes. Cada cambio de clima, el agua, el calor, las alturas, desplazarse, protegerse de otros, todo era una oportunidad para descubrir una nueva forma de ser. Cada idea para buscar el alimento o evitar ser encontrado era una oportunidad para ser diferente.
Dios estaba observando esto y se pensó:
“Estos angelitos no se cansan de jugar, ya no van a querer regresar al cielo. Lo malo es que ya son tan diferentes que no sé como distinguirlos. Voy a mandar un grupo ángeles muy inteligentes para que les recuerde quienes son y le ponga un nombre a cada uno. No vaya a ser que se extravíen para siempre.”
Y mandó a un grupo de ángeles muy inteligentes. Este grupo para poder moverse en muchos ambientes diferentes solo desarrolló dos pies ni tan largos ni tan cortos, unos brazos con dedos para tomar las cosas y manejar todos los elementos con cuidado. Desarrolló una memoria increíble para recordar las cosas que veía, escuchaba, olía y tocaba. Podía nadar, treparse a los árboles, hacer herramientas para buscar bajo tierra, para observar, para dominar los ambientes y a los demás ángeles. Pero su principal misión, era ponerles nombre a los demás ángeles escondidos, luego invitarlos a regresar al cielo.
Así comenzó muy bien a ponerle nombre a las cosas que se encontraba, luego las recordaba. Este que crece con ramas y tiene color verde y es muy grande se llamará árbol. Este más pequeño se llamará arbusto, y el más pequeño, hierba.
Estos que caminan por el suelo y tiene pescuezo largo será jirafa y aquél grandote que tiene una trompota para comer tendrá por nombre elefante
Y aquellos que viven en el agua se llamaran peces; y los hay de diferentes formas entonces los grandes son ballenas, tiburones; y así para todos los que viven bajo las aguas. Inclusive los pulpos, calamares, medusas y estrellas de mar.
Volvió su mirada al cielo, porque escuchaba cánticos hermosos, pensó que venían ángeles nuevos a cantar, y encontró unas criaturas que habían echado alas y plumas y trinaban de manera celestial. Ellos se llamarán aves. Halcón, lapa, yigüirro, quetzal y así interminablemente. A sí mismo se puso HUMANO.
Se entretuvo tanto y fue tan divertida esta tarea que se le estaba olvidando lo principal, que era encontrar a todos los ángeles, nombrarlos y recordarles que regresaran al cielo. Y como la tarea se puso complicada, para viajar por toda la tierra también él tuvo que cambiar forma y alimentarse de la misma energía mientras terminaba la tarea. Aprendió a aprovechar la energía del sol guardada en las plantas y en todas las formas de vida que encontraba. Viajó por lugares calientes, su piel se adaptó a los diferentes climas. El cabello y la estatura se adaptaron al igual que los demás ángeles al lugar que habitaba y a sus necesidades de supervivencia en la tierra. Ya no se acordaba lo que vino a hacer o se le complicó la tarea porque al separarse ellos mismos los nombres de las cosas se le enredaron y ya no se pusieron de acuerdo. En unos lugares las cosas se llamaban de una forma y en otras de otra forma. La comunicación entre estos ángeles se complicó y estaban tardando miles de años en ponerse de acuerdo con todas estas cosas.
¿Cuando regresaran al cielo?, se preguntó Dios con toda su paciencia. Voy tener que mandar a mensajeros especiales para que le recuerden al HUMANO que todos son mis hijos, angelitos queridos. Entonces mandó a decirles “que no se preocupen, que estén en paz; que el recreo no se terminará y pueden seguir jugando a encontrarse.” A darles el mensaje muy importante “que la tierra también es parte del cielo. Y que solo deben seguir cantando con sus voces diferentes sus melodías y reconocer que siguen siendo ángeles.
Solo deben encontrar al ángel escondido que hay en todos los seres vivos y vivir felices cantando las maravillas de este hermoso cielo.
En memoria de Hellen Segura
Un ángel que pasó un instante por este hermoso lugar inspirando un atisbo de eternidad.
Dicen que el cielo era una pura fiesta de Ángeles felices tocando su trompeta. Con sus vestiditos de colores brillantes, toda la eternidad cantando dulces melodías y tocando sus trompetas de oro. En nubes blancas flotando en el universo, volaban entonando música celestial. Así fue por millones de años, mejor digamos por una larga eternidad.
No había de qué quejarse ni algún tipo de conflicto ni peleas ni nada de eso. Los días no tenían fin porque en el cielo no había noche, todo era lo mismo, sin muchos cambios; Cánticos, y dale que dale a las trompetas.
Pero hace muchos millones de años algunos grupos de ángeles se dijeron bajito, __ ¡que bonito! pero que aburrido, no hay mucha gracia en hacer siempre lo mismo__. Cómo será hacer algo diferente, será que papá Dios nos deja cambiar la rutina o salir de recreo.
Eso lo decían en sus pensamientos y Dios como tiene un oído tan fino y escucha todo lo que se dice y todo lo que se piensa en el universo, les escuchó y tiernamente les dijo esto:
“Muy bien mis queridos angelitos hijos míos, tienen razón y hace miles de años estoy pensando en eso, mas vale que ahora también pensaron se dieron cuenta de eso y quieren hacer un cambio; Vamos a hacer lo siguiente. Los voy a mandar de recreo a un lugar nuevo que estoy haciendo en el sistema solar. Es un planeta nuevo que tiene buen aire, tierra, agua y una estrella que le alumbra la mitad del tiempo. Pueden ir a jugar a ese lugar un ratito”.
----------0------------------0-----------------------------0-------
Y así fue. Vinieron miles de ángeles a jugar y cuando llegaron no sabían que hacer, porque nunca habían echo nada diferente, solo sabían cantar y tocar sus trompetas.
Cuando se acercaron al planeta, encontraron lugares diferentes y no sabían como desplazarse en ese nuevo lugar. Entonces se les ocurrió una genial idea…
Decidieron explorar todo el lugar mientras jugaban a escondido en los diferentes lugares que iban encontrando. ¡Que buena idea dijeron ahora si que nos vamos a divertir de verdad!
Entonces comenzaron a desplazarse por todos los rincones del planeta y como los ángeles se pueden transformar en cualquier cosa el juego se puso interesante.
La mayoría de Ángeles les gustaba meditar y estar contemplando la belleza del planeta y la luz del sol, por tanto se quedaron tranquilos plantados en un lugar, alimentándose del sol, de la tierra y el agua de la lluvia, su placer era contemplar la belleza y coquetamente se engalanaban con flores de todos los colores imaginables. Este tipo de ángeles fueron los primeros en aprovechar la energía del sol para vivir mucho tiempo. Fueron miles de miles desde los más pequeños, que medían centímetros hasta grandes ángeles de casi 100 metros. Para cuidar a los más pequeños echaron ramas, raíces y troncos enormes como un gran lugar de descanso y escondite.
La energía del sol atrapada por estos ángeles, sirvió para que todos los demás se alimentaran y no tener que terminar el recreo muy pronto.
Algunos se metieron bajo el agua que cubría gran parte de la tierra, pero para poder moverse allí abajo tuvieron que echar aletas y cubrir su cuerpo con escamas para deslizarse mejor; ellos aprendieron a respirar el oxigeno del agua para no tener que salir. Algunos de ellos se hicieron muy grandes, otros muy pequeños.
Los más perezosos construyeron unas conchas para esconderse sin tener que moverse mucho y hacer oraciones mas tranquilas. Otros quisieron tener muchos dedos para explorar los lugares y buscar comida. Algunos se hicieron muy grandes para asustar a los otros.
Los que quisieron caminar por la tierra no les quedó más remedio que desarrollar patas para caminar, brincar y correr. Los más juguetones con patas más largas y ligeras, con rabo para equilibrar el cuerpo al correr, algunos con mas serenidad no querían correr mucho por lo tanto hicieron una concha para protegerse y esconderse. O espinas en su piel para esconderse y no ser atrapados. Como en algunos lugares hacia mucho frío algunos cubrieron su cuerpo con pelo, o con piel muy dura.
Algunos aprovechaban la energía de las plantas pequeñas, otros de las plantas mas altas, por eso tan diferentes dientes, trompas, hocicos, picos y pescuezos. Otros ángeles traviesos aprendieron a subir por las ramas así podrían aprovechar la energía guardada en los frutos y esconderse en lugares altos.
Hubieron Ángeles muy curiosos que se quedaron muy pero muy chiquitos para que no los encontraran aunque se podían esconder incluso dentro de otros o entre su cabello.
Los más liberales y aventureros, delicados que querían tomar energía solo de las flores y las frutas, querían moverse en el aire por eso desarrollaron alas y plumas para poder desplazarse en el aire por encima de los demás y esconderse en lugares altos. Estos se desplazaban por aire.
----------0------------------0-----------------------------0-------
El juego se pudo muy divertido y no querían terminarlo. Su imaginación les permitió convertirse en millones de formas diferentes. Cada cambio de clima, el agua, el calor, las alturas, desplazarse, protegerse de otros, todo era una oportunidad para descubrir una nueva forma de ser. Cada idea para buscar el alimento o evitar ser encontrado era una oportunidad para ser diferente.
Dios estaba observando esto y se pensó:
“Estos angelitos no se cansan de jugar, ya no van a querer regresar al cielo. Lo malo es que ya son tan diferentes que no sé como distinguirlos. Voy a mandar un grupo ángeles muy inteligentes para que les recuerde quienes son y le ponga un nombre a cada uno. No vaya a ser que se extravíen para siempre.”
Y mandó a un grupo de ángeles muy inteligentes. Este grupo para poder moverse en muchos ambientes diferentes solo desarrolló dos pies ni tan largos ni tan cortos, unos brazos con dedos para tomar las cosas y manejar todos los elementos con cuidado. Desarrolló una memoria increíble para recordar las cosas que veía, escuchaba, olía y tocaba. Podía nadar, treparse a los árboles, hacer herramientas para buscar bajo tierra, para observar, para dominar los ambientes y a los demás ángeles. Pero su principal misión, era ponerles nombre a los demás ángeles escondidos, luego invitarlos a regresar al cielo.
Así comenzó muy bien a ponerle nombre a las cosas que se encontraba, luego las recordaba. Este que crece con ramas y tiene color verde y es muy grande se llamará árbol. Este más pequeño se llamará arbusto, y el más pequeño, hierba.
Estos que caminan por el suelo y tiene pescuezo largo será jirafa y aquél grandote que tiene una trompota para comer tendrá por nombre elefante
Y aquellos que viven en el agua se llamaran peces; y los hay de diferentes formas entonces los grandes son ballenas, tiburones; y así para todos los que viven bajo las aguas. Inclusive los pulpos, calamares, medusas y estrellas de mar.
Volvió su mirada al cielo, porque escuchaba cánticos hermosos, pensó que venían ángeles nuevos a cantar, y encontró unas criaturas que habían echado alas y plumas y trinaban de manera celestial. Ellos se llamarán aves. Halcón, lapa, yigüirro, quetzal y así interminablemente. A sí mismo se puso HUMANO.
Se entretuvo tanto y fue tan divertida esta tarea que se le estaba olvidando lo principal, que era encontrar a todos los ángeles, nombrarlos y recordarles que regresaran al cielo. Y como la tarea se puso complicada, para viajar por toda la tierra también él tuvo que cambiar forma y alimentarse de la misma energía mientras terminaba la tarea. Aprendió a aprovechar la energía del sol guardada en las plantas y en todas las formas de vida que encontraba. Viajó por lugares calientes, su piel se adaptó a los diferentes climas. El cabello y la estatura se adaptaron al igual que los demás ángeles al lugar que habitaba y a sus necesidades de supervivencia en la tierra. Ya no se acordaba lo que vino a hacer o se le complicó la tarea porque al separarse ellos mismos los nombres de las cosas se le enredaron y ya no se pusieron de acuerdo. En unos lugares las cosas se llamaban de una forma y en otras de otra forma. La comunicación entre estos ángeles se complicó y estaban tardando miles de años en ponerse de acuerdo con todas estas cosas.
¿Cuando regresaran al cielo?, se preguntó Dios con toda su paciencia. Voy tener que mandar a mensajeros especiales para que le recuerden al HUMANO que todos son mis hijos, angelitos queridos. Entonces mandó a decirles “que no se preocupen, que estén en paz; que el recreo no se terminará y pueden seguir jugando a encontrarse.” A darles el mensaje muy importante “que la tierra también es parte del cielo. Y que solo deben seguir cantando con sus voces diferentes sus melodías y reconocer que siguen siendo ángeles.
Solo deben encontrar al ángel escondido que hay en todos los seres vivos y vivir felices cantando las maravillas de este hermoso cielo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
