Recuerdo la cara de mi sobrino cuando estrenó unos lentes que le dieron en el hospital. Llegó a casa encantado, miraba para todos lados como asustado, o maravillado por lo que veía. Simplemente, podía ver las cosas de una forma más clara y con más colores que antes en su vida. --¡mire mami, los colores de esa gallina!!—decía con entusiasmo.
El mundo se manifiesta, y somos capaces de percibirlo sólo a pocos, según la capacidad de nuestros sentidos y nuestro conocimiento.
Hace unos días, salí a correr y llegué de nuevo a un pequeño río, donde hace tiempo no iba. Me detuve, y luego de observar y escuchar un rato, percibí cosas que nunca había sentido antes. Es que hay muchas conexiones, relaciones biológicas, químicas y físicas casi increíbles; y están allí para extasiarse con solo ser testigo de ellas. No hay droga que te lleve a experimentar sensaciones tan excitantes y liberadoras. Los sentidos se disparan ante la expectación de la creación viva.
Si empiezas a desglosar y desgranar las intenciones por la cuales haces tantas cosas en la vida, estudiar, comprar, bailar, trabajar, cantar o comunicarse; todos llegaremos a una conclusión u objetivo parecido; ser felices. Y qué mejor forma de serlo, si no es que es la única, cuando gozas una experiencia nueva, que te libera, que te hace sentir con más poder, y sientes ese placer manifiesto en tu cuerpo. Por eso todas las personas gozamos de viajar, cuando conocemos personas, cuando alcanzas algo que no habías logrado. Cuando descubres lo que antes era un secreto. Ese es el toque de la ciencia.
Y todo ese conocimiento tiene sentido para cada uno, exclusivamente cuando la persona puede asimilar esa nueva experiencia. Cuando le ayuda a conocerse a sí mismo; porque este universo parece que lo descubrimos solo cuando nos descubrimos, y viceversa. Es como una buena comida, no nos sirve de nada, sino podemos digerirla y metabolizarla.
Todos los libros de ciencia, de historia, todas las clases el mundo y sus profesores no nos podrán convencer nunca de nada, hasta que este conocimiento se pueda acoplar en el sentido existencial de cada aprendiz.
Cuando la persona descubra el “toque de la ciencia” sentirá el encanto por conocer este maravilloso mundo de agua, suelo, aire y fuego. Cuando descubras el “toque de la ciencia“ sin saberlo talvez, sentirás placer observando, escuchando, oliendo o tan solo caminado por allí atestiguando la creación. Cuando la ciencia te toque, despertarás y los lentes para ver el mundo se empezarán a clarear, y verás nuevos colores, pensarás mas libre, soñarás más, llegarás más allá, y serás libre de cosas que ahora son una barrera enorme.
Cuando la ciencia te toque, no podrás dejar de amar esta creación, porque sabrás que somos hermanos. Hechos de la misma tierra, las mismas células, y en esencia hay mas cosas que nos unen de las que nos separan. Cada ves que te topes con una persona, con un árbol, un río o una ráfaga de viento, descubrirás algo nuevo, te descubrirás un poco mas, y serás un poco mas feliz.
Deja que la ciencia te toque. Profesor: Enrique Segura.
jueves, 18 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
Excelente artículo, Enrique... lleno de sabiduría. Dios le siga llenando de esa gracia y don.
Gracias por tu comentario Mi viejo y gran amigo te veo en el CAtie
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